Tras el golpe del 11 de septiembre de 1973 el cuerpo del derrocado ex mandatario socialista, que según la versión aceptada por la familia se habría suicidado para evitar caer en manos de los militares, fue sometido a una autopsia en el Hospital Militar.
Tras ello el cadáver fue entregado a su viuda Hortensia Bussi en una urna sellada y sepultado privadamente en una sepultura anónima en el cementerio de Viña del Mar, 120 kilómetros al noroeste de Santiago.
En 1990, luego de la restauración democrática, la urna fue trasladada al cementerio general capitalino.
En enero la Corte Suprema decidió reabrir una serie de procesos por violaciones a los derechos humanos y entre ellos determinó establecer judicialmente la causa de muerte de Allende. El encargado de indagar la muerte es el juez Mario Carroza.
La senadora Isabel Allende, una de las tres hijas del ex mandatario, se reunió este martes con el juez Carroza para solicitarle la exhumación.
"Al él le parece muy bien (la solicitud), porque también había pensado que es indispensable", dijo la parlamentaria socialista a la prensa a la salida del tribunal.
Agregó que a la familia le satisface la decisión judicial de indagar las exactas razones de la muerte de su padre.
"Valoramos esta investigación y vamos a colaborar en todo lo que sea necesario", manifestó.
La versión del suicidio indica que Allende se habría quitado la vida disparándose con un fusil ametralladora que le había obsequiado su amigo y entonces presidente cubano Fidel Castro, en 1971.
(Con información de AP)