R.M.L.G.- ¿Cuándo comenzó tu interés por las religiones de origen africano?
Hubi- A esos estudios fui llegando de a poco. Verás. Estudié mi carrera de Antropología, Estudios Latinoamericanos y Sociologia en Berlín, en la Universidad Libre de Berlín, después de la maestría seguí con el Doctorado en esa misma universidad, estudié un año en Colombia, en la Universidad del Valle y ahí fui conociendo los estudios afrocolombianos y los afrolatinoamericanos. Hice mi primer trabajo de campo en el Pacífico colombiano allá por los años 90, muy a principios, fue una experiencia maravillosa, pues tuve un contacto directo con esas comunidades de origen africano que vivían alejadas de las políticas centrales y tenían, para entonces, unas pautas culturales muy propias.
Mis intereses investigativos comenzaron por las fiestas navideñas, por la semana santa y por sus narrativas performáticas, pero me quedé con la inquietud de conocer algo más de lo que pasaba en aquellos grupos, y algunos amigos que conocían sobre el tema en Cali, me recomendaron venir a Cuba. Me decían: "ve a Cuba que es donde vas a encontrar lo que buscas".
En el 95 aun en la carrera, vine por primera vez a Cuba a hacer mi primer trabajo de campo en el contexto de la Santería. Había muy poca literatura especializada, por suerte encontré los textos clásicos. Me di cuenta enseguida que estaba entrando en un campo virgen y que éste prometía como un perfecto tema para perfilar mi doctorado. En aquel momento me tropecé con una amiga periodista que también había, por algunos vaivenes de la vida, entrado en algún que otro ritual santero.
Cuando me vi involucrada en aquellas fiestas rituales y en contacto directo con los religiosos, sentía que era algo que de alguna manera se estaba dando por primera vez, (sí, me refiero a las visitas de mi amiga y las mías). No estaban acostumbrados acá a que personas extranjeras visitaran sus casas templo. Eso me dio fuerzas, porque veía la confianza que me depositaban. No tuve nunca dificultades de ningún tipo. Al tercer día de estar en Cuba ya estaba en cumpleaños de santos. Sin ningún tipo de interés económico por
parte de ellos.
R.M.L.G.- ¿Y específicamente qué fue lo que te interesó?
Hubi- Bueno, en un inicio comencé a preocuparme por la relación salud- enfermedad en el contexto de estas religiones. Luego, me atrapó muchísimo el discurso que se tejía detrás de todo esto, la percepción sensorial de aquellas personas. La gente decía: A mí me lo pusieron en el oído, en el pensamiento, en los sueños, estoy viendo... Todo a partir de la médium unidad. No imaginé que la presencia de aquel discurso estuviera actuando tan masivamente. Me contaban con bastante frecuencia sobre los sueños. Y aquello me impresionó sobremanera, pues siempre he estado entre personas que han sufrido algún tipo de desajuste nervioso, o se han vuelto "locas", según las pautas culturales de mi país.
De las personas cercanas a mí en Alemania, que tenían muchas capacidades, pero que su mundo vivencial no cabía en las pautas de lo que era concebido como "normal" allá, tengo suficiente experiencia. Aquello no cabía, no encajaba en sus mundos interiores, y lo más común ha sido catalogarlos de enfermos. Por supuesto, me refiero a personas de un coeficiente de inteligencia, incluso, por encima de la media.
Siempre me he cuestionado eso de la construcción cultural de la normalidad psíquica. Hasta qué punto tiene que ver el concepto de lo que es "normal" con el contexto cultural que lo define. En Alemania esas personas que oían, veían, soñaban con seres no vivos, o "cosas", son consideradas por la sociedad como personas desequilibradas y anormales y, al efecto, son sometidas a tratamientos médicos en correspondencia con el grado de afección.
En el contexto de las religiones afrocubanas hay otra interpretación del asunto, aunque se trate de lo mismo. Acá son considerados como mensajes que vienen de otro plano, que es algo que se mueve en el marco del espiritismo. Ese punto me motivó y traté de profundizar en ese contraste de lo "patológico" y lo "normal". No hablaba entonces la científica. Esas fueron mis primeras impresiones y lo que me hizo decidirme a tomar aquello muy en serio. En fin, trabajé sobre la médium unidad y el discurso de lo cotidiano. Era algo muy difícil de captar, pero apasionante.
R.M.L.G.- ¿Y a qué resultados llegaste?
Hubi- Bueno, para mí no hay resultados, pues la antropología es etnografía. Sólo procesos y cuestionamientos. Lo vi como que tenía que enfrentar los conceptos religioso y científico, pues ahí se reflejaba lo que buscaba del choque de las epistemologías occidental y no occidental (que no es nada nuevo, pero quería hacerlo a través de los discursos de la misma gente espiritista, los médium), en fin, a través de las historias de vida, de las narrativas de las gentes. Lo más interesante es que todas las personas con las que trabajé se movían en un marco de referencia afrocubano. Traté de entrar de la manera más profunda que podía, y sabes como nos involucramos los antropólogos en los procesos que estudiamos. Participé todo lo que se me permitía y participé mucho.
R.M.L.G.- ¿Te iniciaste?
Hubi- No, no tuve la necesidad.