Director de la Biblioteca Nacional de Argentina considera inoportuno que Vargas Llosa inaugure Feria del Libro en Buenos Aires

Horacio González, director de la Biblioteca Nacional de Argentina. Foto: Página 12

Horacio González, el director de la Biblioteca Nacional de Argentina, envió una carta a los organizadores de la Feria del Libro de Buenos Aires en la que consideró "sumamente inoportuno" que el Premio Nobel de Literatura 2010 "ocupe ese lugar para inaugurar una feria que nunca dejó de ser un termómetro de la política". Vargas Llosa no compagina bien "con las corrientes de ideas que abriga la sociedad argentina". Página 12 entrevistó hoy a Horacio Rodríguez y reconoció que crece el malestar por la presencia del peruano-español en Buenos Aires.

Por Silvina Friera
Página 12, Argentina

Horacio González tuvo una jornada agitada. Empezó a recibir llamados de las radios a las seis de la mañana. No necesita decir ni una palabra: sus ojeras hablan solas. Pero el cansancio no menoscaba su ironía barroca. "Esta fue mi carta retirada, así como en la gran literatura de (Edgar Allan) Poe y en el psicoanálisis existe la carta robada", bromea el sociólogo. El director de la Biblioteca Nacional dice que mantiene su opinión sobre Mario Vargas Llosa y que le gustó poder conversar con la presidenta Cristina Fernández. "Este episodio creo que aumenta la capacidad pulmonar democrática del país, considerando que la propia Presidenta intervino en él", subraya en diálogo con Página/12.

-¿Cómo tomó la decisión de Cristina Fernández? ¿Cree que fue "desautorizado"?

-El diálogo con la Presidenta fue muy amable y extenso, en dos oportunidades: a la mañana, antes del mensaje parlamentario, y a la tarde. Tomó con mucho interés la cuestión, hizo preguntas y me pidió que hiciera una carta que expresara también el contenido de la conversación que tenía con ella, ya que yo había dado un parecer desde una institución pública. Es cierto que con una puntita de jocosidad, hizo una especulación sobre las alternativas dilemáticas que caracterizan la relación del funcionario con el intelectual. Como yo había dado una opinión adversa a que Vargas Llosa encabece el acto inaugural de la Feria -no a que diera su conferencia magistral-, la Presidenta me aseguró que comprendía el tema pero que pensaba que no era competencia de la institución pública esa formulación. Le pareció plenamente vigente el debate, pero me dijo que sería oportuna una aclaración de que incluso al hablar, con correctos planteos argumentativos, se podía interpretar que las instituciones del país no tenían claro su papel de garantía en última instancia de todo lo que se expone y proclama en el seno de la sociedad. No otra cosa pensé siempre: debate estricto, argumentado, e instituciones públicas de resguardo de la palabra cultural y política.

-Se podría decir que al debate que usted alimentó se suma la fuerza que le dio la Presidenta a la libre expresión de las ideas políticas en la Feria del Libro, y el respeto por la palabra de un escritor, como Vargas Llosa, que ha sido muy duro con el gobierno argentino. ¿Qué opina?

-Creo que esas opiniones no eran lo más importante, pues se trataba de considerar la urdimbre en la que se mueve el Vargas Llosa político. Ojalá en vez de decir las torpezas que dice sobre la Argentina pudiera decir algo parecido a lo que se desprende de la densidad histórica de algunas de sus primeras novelas. Sus actuales amigos políticos tienen mucho que ver con lo que, parafraseando a Conversación en la Catedral, sería la pregunta: ¿cuándo se jodió la Argentina?

-¿Por qué cree que la Fundación El libro no tuvo en cuenta las conocidas intervenciones políticas de Vargas Llosa y el malestar que podría generar entre muchos escritores que sea él quien inaugure la Feria?

-No conozco por dentro a la Fundación, pero considero que han tomado en cuenta la presencia de un Premio Nobel, argumento arrasador para cualquier editor, aunque no para los que a mí me gustan. Este episodio, no obstante, creo que aumenta la capacidad pulmonar democrática del país, considerando que la propia Presidenta intervino en él.

-En un año electoral no es nada inocente ni ingenuo darle la palabra a Vargas Llosa, ¿no?

-Nadie es inocente en la Argentina, pero de vez en cuando conviene caer en la verdad de los candorosos. Un llamado al debate democrático sin preconceptos ni operaciones periodísticas puede ser un modesto nirvana cívico para recorrer caminos más originales de transformación social y cultural.

-¿Cómo sigue este debate entre política y literatura?

-Borges, Céline, Lugones, son ejemplos del cuerpo escindido de la literatura. Un alma innovadora en los signos literarios y un tejido reaccionario o conservador en las intervenciones públicas. ¿Qué decir de esto? Concibo una Feria del Libro como apertura y no como cierre de este debate.

Las cartas de un debate que recién empieza

Por S.F

¿Mario Vargas Llosa inaugurará la 37º edición de la Feria del Libro? La respuesta -por ahora- es que lo hará. Pero el malestar entre muchos escritores y editores crece. Ya hay varias cartas y solicitadas circulando, como el texto que escribió Aurelio Narvaja, de Ediciones Colihue, en el que afirma que es "un grave error" que hable el "extraordinario escritor y muy merecido Nobel", porque desde hace años es "un propagandista, ostensible y florido, de las ideas y las políticas de la derecha liberal". En otra carta, José Pablo Feinmann, Ricardo Forster, Diana Bellessi, Mario Goloboff, Vicente Battista, Mauricio Kartun y Juano Villafañe, entre otros, manifiestan un "profundo desagrado y malestar" por la designación del autor de El sueño del Celta para abrir la Feria. "Convertido desde hace años en vocero de los grupos multinacionales editoriales y mediáticos, de un supuesto 'liberalismo' de sometimiento y depredación, y de la oposición a lo que ellos denominan 'gobiernos populistas' en América latina, Mario Vargas Llosa se ha ensañado de modo muy particular con nuestro país y nuestra sociedad, en declaraciones vastamente difundidas por esos mismos medios."

"Vargas Llosa no puede inaugurar la Feria porque desde su posición de liberal de derecha ha insultado al gobierno democrático y al país entero al calificarlo de 'payasesco' y 'aquelarre corrupto' -responde Juan Martini-. Un hombre que agrede de una manera tan salvaje a un país que tanto contribuyó a su consagración no sólo es innoble: es un político torpe, ciego y autoritario. Y que no nos venga ahora con que una cosa son sus ideas fascistas y otra la literatura". Patriarca de la edición argentina, Daniel Divinsky admite una pequeña discrepancia. "Creo que no hace gran diferencia, si se admite la presencia 'estelar' del Nobel en la Feria, que la inaugure o no, siempre que haya un compromiso tácito para que evite incursionar en la política nacional, sobre la que tanto se equivoca. Salvadas las distancias, si hubiera sido posible, sería como oponerse, por las mismas razones, a que Borges inaugurara la Feria. Por el contrario, la presencia del peruano dará mayor relevancia internacional a una Feria que había venido destiñendo un poco cada año en ese plano", precisa Divinsky.

Osvaldo Bayer sugiere que la Feria la inaugure "un intelectual argentino para que nos hable de nuestra sociedad y sus escritores, sus sueños y el deber de éstos ante la sociedad". "Ponerlo a Vargas Llosa en ese lugar es burlarse de aquellos intelectuales que cayeron por defender esos principios. ¿Qué nos va a decir a los argentinos? ¿Que hay que agachar el lomo ante las dictaduras con tal de que ellas defiendan la llamada economía liberal? Vayamos a la profundidad del drama latinoamericano y para qué deben servir sus intelectuales", propone Bayer. Luisa Valenzuela señala que darle la palabra inaugural en un acto de trascendencia nacional "significaría, más allá del obvio cholulismo literario, avalar su posición política". Elsa Drucaroff coincide. Elegir quién inaugura el encuentro tiene significados claros. "Si un escritor que hace los planteos políticos de Vargas Llosa inaugura la Feria, algo se está diciendo y eso que se está diciendo nos excluye a mí y a un sector del campo literario nacional demasiado amplio. Por supuesto creo que un escritor del tamaño de Vargas Llosa tiene que participar, y que la Feria tiene que tener lugar para muchas voces y discusiones, pero inaugurar es teñir todo el acontecimiento con su voz y su discurso."

Juan José Becerra subraya que la Feria del Libro es un mercado de abasto. "No pertenece al mundo de las ideas sino al del comercio; por lo tanto es lo más lógico que Vargas Llosa sea convocado para representar a ese mundo. Sus pensamientos enmohecidos, su literatura sobrevalorada y la adquisición del Premio Nobel son buenos elementos para una polémica. Igualmente, habría que tratarlo con educación; o con indiferencia, que es casi lo mismo", desliza. Liliana Heker recuerda que la Feria siempre la inauguró un escritor argentino. "No veo ninguna razón para que se altere ese hábito. En cuanto al caso particular de que se altere, justamente, invitando como primer escritor no argentino a Vargas Llosa, cuyas opiniones sobre Argentina han sido desubicadas, inexactas y tendenciosas, me parece un hecho por lo menos irritativo -admite la escritora-. Sé que como novelista no le faltan méritos para inaugurar una Feria acá o en cualquier otro país. Pero, ya que una Feria del Libro es no sólo un acontecimiento literario sino también un hecho social y político, preferiría que la inaugurara un intelectual menos reaccionario y con un vínculo real con Argentina."

Eduardo Sacheri destaca que respeta "profundamente" la posición del director de la BN y sus argumentos. "Entiendo sus reparos con respecto a una utilización ideológica que la derecha pueda hacer de la presencia de Vargas Llosa en el acto inaugural. Sin embargo, no concuerdo con González en cuanto a sentirme ofendido por la invitación. Prefiero pensar que los argentinos somos capaces de ejercer y perfeccionar nuestro espíritu tolerante y pacífico, más allá de nuestro acuerdo o desacuerdo con Vargas Llosa", pondera Sacheri. Oliverio Coelho plantea analizar el tema con "cuidado". La Feria del libro no depende de un ente gubernamental y puede tener "una política distinta a la del Estado o a la de un grupo de intelectuales al momento de elegir quién inaugura un evento masivo". "Así es la democracia que conseguimos, y que Vargas Llosa pueda inaugurar la Feria en Argentina vendría a descalificar la falta de libertad de expresión y el totalitarismo que el mismo Vargas Llosa atribuye a algunas democracias de América latina. Contra lo que supone González, en esta instancia, formulados la invitación y el anuncio, bajar de la inauguración a Vargas Llosa sería un paso en falso, no haría más que fortalecerlo en su postura. Es lo que torpemente Berlusconi haría con Darío Fo; algo que el actual gobierno, más astuto, debería evitar, porque en admitir la disidencia, las protestas, las calumnias, sin censurar ni reprimir, está gran parte de su rédito político."