¿Cuánto está costando el favor de los ancestros? (II parte y final)

Entrevista a Edwin Mejías, santero venezolano

R.M.L.G.- O sea, usted establece el precio arbitrariamente...

E.M.- No, no, no, no, usted no acaba de entenderme. Ahora viene mi amiga cubana Rosa María, que está de visita en Caracas, o viene el médico cubano de la Misión Barrio Adentro. Usted es mi invitada, el médico es mi amigo o la persona que yo respeto que envió el comandante Fidel: eso entraña una obligatoriedad. ¿Cómo yo les voy a cobrar si tienen un problema y recaban mi mediación? Ahora bien, aparece otra persona con una gran cadena de oro, y anillos de oro y hasta dientes de oro, lo otro y lo otro... Ese tiene que pagar bien.

R.M.L.G.- Los precios se diferencian de acuerdo a la persona.

E.M.- Así es. Es importante catalogar a las personas; no es justo tratarlas a todas por igual.

R.M.L.G.- El suyo es un enfoque de clase.

E.M.- Si quiere llamarlo así...

R.M.L.G.- Un enfoque clasista, de solidaridad de clase.

E.M.- Un santero debe darse el mérito que le corresponde frente a las personas pudientes. Si no lo haces, lo primero que dicen es: "¡Ah, mira, ni me cobró nada; eso no sirve para nada." ¿Me explico? En cambio, viene otra gente que estás viendo que no tiene ni para encender el fogón; y cuando  van a sacar su dinerito, te preguntan: "Dígame, ¿cuánto es?" "No, no es nada, váyase tranquilo, que usted no le debe nada al santo". Y eso yo lo hago mucho. Hay letras, por ejemplo Iroso umbe (cuatro con ocho), que con ella el dinero que usted recibe por el derecho de santo, sea cual sea, es caliente para usted, porque le va a producir problemas y le va a calentar la casa. En ese caso, el dinero no se acepta, porque lo está recibiendo Olofi y él está viendo que usted está haciendo una obra. Eso significa que esa gente ha hecho un sacrificio enorme para llegar a donde usted está.

R.M.L.G.- ¿Suben los preciso al aumentar la carestía de la vida?

E.M.- ¿Los precios de qué?

R.M.L.G.- De las consultas, los collares, las rogaciones...

E.M.- Pues claro; la vela ahorita vale el triple de lo que valía hace dos años...

R.M.L.G.- ¿Y el trabajo suyo?

E.M.- No, el derecho se ha mantenido más o menos igual

R.M.L.G.- Edwin, en términos religiosos, ¿le parece correcto que se viva de la religión?

E.M.- Me parece correcto que la persona que sea religiosa sepa vivir y dejar vivir. El derecho de santo es ley. Lo que el religioso no puede, bajo ningún concepto, es inventar algo para sacar un bolívar de más. Si un trabajo lleva dos velas, yo no puedo pedir seis con el objetivo de quedarme yo con cuatro. Si otro trabajo se hace con agua corriente, yo no puedo pedir un gallo, para luego comérmelo.

R.M.L.G.- ¿El santo lo castiga?

E.M.- Sí, yo considero que el santo lo castiga. Y eso marca la diferencia entre los santeros, que mientras uno tiene que estar corriendo detrás de un bolívar para poder subsistir y tener un poco de comida en la casa, a otros les tocan la puerta de la casa y el dinero le entra solo. El santo mira, oye, habla.

R.M.L.G.- Una última pregunta, ¿qué opinión le merece ese despliegue que tenemos en la web?

E.M.- Ese es un elemento que expande el culto y el rito y por principio no se puede condenar. Por un lado es bueno; por el otro, no tanto. En la red informática también se cobra bastante dinero por anuncios y todo tipo de servicios religiosos informativos, se realizan consultas y se aconseja a las personas el camino a tomar para sus situaciones. Pero eso es muy impersonal y usted no necesita entrar allí. Arrímese, por favor, para echarle los caracoles.