Sexto sentido.
Son pasadas las doce de la noche de sábado para domingo y no he podido sentar cabeza para ordenar estos párrafos. No sé cuántos llegaré a hilvanar a partir de las ideas que he venido tomando y desechando para abordar el tema de esta semana, que no es otra cosa que el arranque de una nueva etapa en mis labores y ya digo que lo hago contenta por haberme dejado recrear con ese hilo fresco que las cuatro cubanas de Sexto sentido han lanzado para enlazar a medio mundo con un tema que, de tan familiar, se nos hace extraño, sorpresivo y de tan contrastante en relación con lo que suena constantemente en la radio y la televisión, se agarra a nosotros para hacerse necesario y acomodarse en nuestra vida cotidiana, así como ocurrió en los viejos (viejísimos) tiempos cuando los mambos, las guarachas o los más representativos títulos del que fue naciente cha cha chá fueron saliendo de uno en fondo y reservando sitio para quedarse en calidad de clásicos, siempre en la memoria.
Ya había mirado dos o tres veces de refilón, en medio del remolino de los Lucas, a las cuatro muchachas que, ahora, enfilaban sus cañones por el lado rítmico, melódico, temático, de lo cubano esencial emparentado con la expresión musical campesina, yo diría que de ningún tiempo sino del tiempo de ellas que acaso no se hayan dado cuenta de que al desprenderse desde sí mismas hacia la parte de adentro, por más que hayan cuidado de mantener bien dobladitas en su equipaje las claves que reconocen como influencias -fundamentalmente algunas zonas de la música popular norteamericana actual así como el jazz-no han hecho otra cosa que romper el cascarón y asomar la cabeza hacia un camino por donde se han ganado el derecho a andar con luz propia y a decir siempre la última palabra.
Arlety Valdés, la directora del cuarteto y autora de Guajiro, reconoce -no obstante el minucioso, riguroso análisis que es capaz de formular ante mi curiosidad-que en la factura de esta pieza (cargada de inspiración, según confiesa) se hacen evidentes su gusto particular y su valoración de las posibilidades expresivas presentes en nuestra música campesina. Ella la ve como una canción de amor y subraya que, al contrario de lo que ha sido la práctica usual del cuarteto, la interpretación que podemos escuchar no fue concebida en los cánones de una armonización a cuatro voces sino por la ruta de esa difícil prueba que resulta ser el unísono, lo cual -como resultado-- se convirtió en un verdadero acierto.
Guajiro estuvo pensada por su autora como un matiz que resultaba necesario dentro del repertorio escogido para el disco que, por vía independiente, preparaba el cuarteto en el año 2009. La parte acompañante se confió al Conjunto Campoalegre, proceso que aportó notable interés al trabajo en el curso de la grabación. Llegado el momento de seleccionar qué pieza del repertorio del disco sería la más interesante para la realización del video-clip, el director Alejandro Pérez la seleccionó. Por primera vez el cuarteto Sexto Sentido competiría optando por los Premios Lucas. En el certamen de 2010, Guajiro mereció cinco nominaciones y el Premio al Mejor Video de Música-Fusión. Disfruten las cuatro, al unísono, este sonado éxito; escuchen el aplauso del público nuestro, que es el mejor del mundo: larga vida al grupo, inspiración y lucidez para Arlety. Bravo por este guajiro que parece querer refrescarnos el ambiente sonoro, trayendo de nuevo a la memoria aquello que dice: "no dejes camino por vereda".
Guajiro (Letra y música: Arlety Valdés)
Amo la ciudad, tengo una casa y muy cerca estoy del mar
Pero me faltas tú y la tierra donde puedo soñar
(Coro)
Guajiro, yo quiero montarme en tu caballo
Guajiro ¡ay! Me muero, guajiro, dame tu amor
Caliente es el sol de tus mañanas y tu aire es tan puro
Tu piel tiene el color de esas montañas, tiene son montuno
(Coro)
Guajiro, yo quiero...etc
El Cerro, 9 de enero de 2011
Video de Guajiro, interpretado por Sexto sentido.
(El video comienza con Rufo Caballero "presentando" el clip para los Lucas. Sirva también para recordarlo, ahora que se ha ido tan joven y repentinamente)