La fascinante interpretación de las obras Les bourgeois y Two conmocionó a los presentes por la complejidad y espectacularidad de los movimientos, unido al carisma y la impresionante naturalidad de Carlos Acosta sobre el escenario, al parecer la fórmula de esa empatía extraordinaria que logra con su público.
El programa incluyó además Suite of Dances, coreografía del estadounidense Jeromi Robbins, cuyas obras sobresalen por su gran sentido escénico y la unión indisoluble entre la danza y la música.
La cellista Amparo de Riego, la pianista Lisandra Rodríguez Varela y la bailarina de Danza Contemporánea Laura Ríos –invitadas en esta gira nacional-, también deleitaron con su arte y, en correspondencia, fueron ovacionadas por la multitud.
Al terminar la función, Carlos Acosta recibió el reconocimiento oficial de las instituciones culturales de la provincia: la distinción Espejo de Paciencia, máximo galardón que concede la Dirección de Cultura en Camagüey, y una Réplica de la Fachada del Teatro Principal, otorgada a las personalidades que con su quehacer artístico enriquecen la historia de esta institución.
Fue entonces que Carlos Acosta pidió hablar al público, y con esa acostumbrada cubanía que lo caracteriza, dijo emocionado: “Me van a matar del corazón, y si eso pasa, más nunca podré bailar”. Asimismo, agradeció a su país, a Cuba, a quien le debe todo lo que es, la posibilidad de haber estudiado gratuitamente una carrera altamente costosa en todo el mundo, como lo es el ballet.
Sin dudas, la noche de este martes quedará para la eternidad.
( Arailaisy Rosabal García / Radio Cadena Agramonte).