Allison Lefrank declaró que Ravil Mingazov, el último ruso que queda en Guantánamo, le contó por teléfono hace una semana que algunos compañeros presos del Camp 4 creían "que se estaban desperdiciando muchos alimentos".
"Pensaron entonces que era de sentido común preguntar si los podían donar a la misión de ayuda en Haití", dijo el abogado.
(Con información de Prensa Latina)