Fue una experiencia que nunca voy a olvidar, creo que este contraste será algo que nunca olvidaré, insistió en entrevista con Prensa Latina.
El artista cubano tuvo una exitosa actuación en la competencia internacional del Festival de la Canción de Viña del Mar, interpretando el tema "Para vivir", de Pablo Milanés, y llegó a compartir las finales con un argentino y una italiana.
Como el terremoto del pasado sábado interrumpió el histórico festival chileno, el jurado prometió comunicar en los próximos días su decisión final, acompañada de una "Gaviota de Oro".
Ya nos sentimos ganadores, aunque finalmente no nos den el premio oficial, la famosa Gaviota del festival, pero creo que ya tenemos la gaviota del corazón, sostuvo.
Freeman explicó que percibió un gran respaldo del público, de los otros artistas participantes y de chilenos que lo saludaban en la calle y en el hotel, donde lo sorprendió, minutos más tarde, el terremoto, que ya ha cobrado más de 800 vidas.
Esa gaviota -agregó- que te da la gente, cuando te para y te dice felicidades, es insustituible y esa es la que nos llevamos en el corazón y a la espera de que el jurado siga siendo tan justo como lo ha sido hasta el momento.
Es que yo sentí tanto cantando esa canción que creo que eso mismo fue lo que transmití, señaló Freeman tras destacar que Para vivir esa una inmensa canción, es ya como un himno, compuesta por uno de nuestros más grandes y más queridos cantautores.
Recordó que al interpretar esa canción sintió también una gran responsabilidad, un gran peso, pues debió incorporar su persona a un tema que ha sido versionado muchas veces.
Hice todo mi esfuerzo. Me metí dentro de la historia de la canción. Me busque a mi mismo cantando. Trate de olvidarme un poco del sello tan fuerte de Pablo y de otras versiones. Yo tenía que hacer mi propia versión, precisó.
Poco después de llegar a su hotel en Viña del Mar, emocionado aún por su exitosa competencia, Coco Freeman fue sorprendido -junto a millones de chilenos- por un terremoto de 8,8 grados en la escala de Richter, uno de los mayores de la historia.
Ese fue el gran contraste, reiteró.
Sentí momentos de pánico al ver cómo el hotel se movía como un papelito conmigo adentro. Las luces se apagaban y se encendían, hasta que se apagaron definitivamente. Se caían las cosas, yo mismo casi en el piso, por el movimiento tan grande. Vi a la gente corriendo por la escalera con lo que tuvieran puesto, relató.
Después, pasados los primeros minutos, llegaron rumores de que un gran tsunami se dirigía hacia Viña del Mar, que había que subir a un cerro cercano. Eran las cuatro de la mañana y a cada rato temblaba a tierra, eran las réplicas, pero realmente muy fuertes, agregó.
Junto a Ysela Vistel, del Instituto Cubano de la Música, quien destacó la importancia de la participación de Cuba en el Festival de Viña del Mar, fundado en 1960, Coco Freeman espera que abran el aeropuerto internacional para retornar a La Habana.
Y, con ese contraste de emociones extremas, espera también su merecida Gaviota.
(Con información de Prensa Latina)