"Nos encontramos ante una catástrofe sin precedentes, extremadamente difícil de manejar desde el punto de vista logístico", dijo Elysabeth Byrs, portavoz de la OCHA.
El movimiento telúrico, de 7 grados en la escala de Ríchter, devastó esta capital y ciudades aledañas, con saldo de más de 150 mil muertos, cerca de 200 mil heridos y un millón de personas sin hogar.
Haití recibió de manera inmediata ayuda de numerosos países, entre ellos Venezuela, República Dominicana, Cuba, Bolivia, Nicaragua, Ecuador, Canadá, Estados Unidos y naciones de Europa y Asia.
Por otra se encuentran aquí representantes de más de 500 organizaciones humanitarias del mundo.
A pesar de la rápida respuesta internacional, aún se necesitan 200 mil tiendas de campaña para albergar a cerca de un millón de damnificados, dijo Byrs.
El Programa Mundial de Alimentos reparte raciones a 100 mil personas al día, pero es necesario alimentar a dos millones, declaró, por su parte, la vocera de esa entidad Emilia Casella.
En cuanto a la salud, se realizaron miles de operaciones, pero se necesitan más recursos y material para la atención y rehabilitación de las personas que sufrieron amputaciones, informó un experto de la Organización Mundial de la Salud.
La Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación
(FAO) solicitó también recursos para salvar la próxima cosecha y ofrecerle fuentes de trabajo a las miles de familias que emigraron a las zonas rurales.
La agricultura puede jugar un rol clave en la recuperación de Haití, ya sea creando empleos o contribuyendo a la seguridad alimentaria de la población, afirmó el representante regional de la FAO para América Latina y el Caribe, José Graziano da Silva.
Organismos internacionales estiman que la reconstrucción de Haití tras el terremoto tardará por lo menos 10 años y son necesarios esfuerzos a largo plazo para ayudar al país a superar la pobreza y avanzar hacia el desarrollo.
(Con información de Prensa Latina)