Los que no olvidan son los mandos del ejército hondureño: la vigilancia sobre la embajada no se ha relajado en ningún momento. Soldados armados cercan día y noche el edificio de la embajada para impedir la salida de Zelaya.
Pero las técnicas para hostigar al presidente constitucional del país van mucho más allá: el ejército recurre a técnicas de tortura empleadas en Guantánamo para hacer la vida imposible al mandatario y a todos los que le acompañan en la embajada.
Dicha técnica es muy simple: se trata de poner música a todo volumen por megafonía durante todo el día. Algo que puede llegar a ser insufrible.
(Con información de El Público, España)