Del rango de coroneles han estado transmitiendo mensajes al exterior en los que dicen estar en el límite de su capacidad de aguantar la presión, señaló Forti en declaraciones que publica hoy el diario Clarín.
Según el también ex embajador argentino en esa nación centroamericana, en sus comunicaciones los oficiales alertan que va a llegar un momento cuando tendrán que separarse de la actual posición porque, de lo contrario, podría haber un baño de sangre.
Son expresiones de fracturas dentro de la institución armada, estimó el viceministro, quien dijo desconocer si estas señales se producen porque hay militares constitucionalistas, o porque ven que es una situación perdida y tratan de buscar una salida.
En opinión del ex diplomático, para entender el golpe de Estado del pasado 28 de junio no debe perderse de vista la profunda relación entre los grandes empresarios y la política en Honduras.
La clase empresarial tiene un control casi monopólico en muchos segmentos de la economía y, al mismo tiempo, una influencia muy fuerte en los dos partidos tradicionales: el Partido Liberal y el Partido Nacional, explicó.
Agregó que el presidente Manuel Zelaya trató de implementar una serie de medidas que apuntaban a una reforma estructural y afectó los intereses y prebendas de muchos de estos grupos.
El primer efecto (de la postura de Zelaya) fue que lo abandonó su propio partido -el Liberal- generándole una mayoría opositora dentro del Congreso, dijo.
Ese Congreso opositor, que representa los intereses empresariales, eligió a la actual Corte Suprema de Justicia. Son todos del mismo sector y hay una total coordinación entre la Fiscalía General, los Tribunales de Justicia y el Congreso que, en conjunción con los militares, articularon el golpe, abundó.
Forti manifestó asimismo mismo que desde el ámbito de la Defensa de Argentina este tipo de hechos es condenado, y manifestó su preocupación porque quede establecido algún tipo de precedente que pueda repetirse en el futuro en otro país.