En los brazos tiernos, las pañoletas aguardan. Foto: Oscar Alfonso Sosa.
La mañana despertó distinta, más agitada, con sonrisas multiplicadas en los hogares y los niños, que cursan el primer grado de la enseñanza primaria, más desesperados que el resto de los días.
Y es que la escuela se convertiría en suceso.
Desde lo alto, el cielo, con un azul limpio y fresco, bajó hasta el firmamento y en forma de pañoleta se anudó en los cuellos de las camisas y blusas de más de 4000 pequeñines espirituanos que hoy se iniciaron como pioneros Moncadistas.
Floresa Martí y otros héroes, cantos, danzas, el Che Guevara vivo, palpitante, presente.
Los besos y los abrazos entre padres, abuelos y niños. Y después el aula, ahora distinta, multiplicada en colores, con ese azul al cuello, en lo adelante, un inseparable compañero.
Hoy, como cada 8 de octubre, el día nace y se hace diferente.
Por las plazas de las escuelas, este desfile, entre el rojo, blanco y el azul que ahora es fiel compañía en los uniformes. Foto: Oscar Alfonso Sosa.
Niños y niñas, flores en mano, a la espera de anudarse la pañoleta. Foto: Oscar Alfonso Sosa.
Entre cantos y danzas, el Ché presente. Foto: Oscar Alfonso Sosa.
Y llegó la hora de anudar al cuello las pañoletas. Foto: Oscar Alfonso Sosa.
En la familia, alegría multiplicada. Foto: Oscar Alfonso Sosa.
Una foto, más allá de un recuerdo. Foto: Oscar Alfonso Sosa.
Hoy ellos ya son pioneros Moncadistas. Foto: Oscar Alfonso Sosa.
En la jornada no faltaron las flores a los Héroes. Foto: Oscar Alfonso Sosa.
Manos tiernas, con pañoleta nueva, regalan flores a Martí. Foto: Oscar Alfonso Sosa.
Ahora el aula de primer grado multiplica los colores. Foto: Oscar Alfonso Sosa.