El esperado invierno

Abrigados. Foto: Abel Padrón Padilla/ Cubadebate

En estos días, modera las temperaturas en el occidente cubano un leve descenso en la escala centígrada que, en nuestras condiciones de eterno verano, muchos recibimos agradecidos. Y no solo porque permite dar aire a ciertas prendas que se aburren todo el año en el fondo de los roperos.

Cambian algunas rutinas. Algunos hasta sienten que se acalla el ruido permanente de la ciudad y se “recogen” esos vecinos que a diario atronan la cuadra. Se hace placentero caminar sin los avatares del calor y el sudor; se hacen más persistentes los perfumes, más fuerte el olor del café que sale de algunos establecimientos; el mar se agita y el viento limpia el aire citadino.

Es una atmósfera que da carácter y encanto, incluso alivia penas y nos lleva a buscar los amigos, en estos días en que el año se acerca a su final.

Desempolvando los abrigos. Foto: Abel Padrón Padilla/ Cubadebate

Bajan las temperaturas en La Habana. Foto: Abel Padrón Padilla/ Cubadebate

Paso peatonal. Foto: Abel Padrón Padilla/ Cubadebate

El esperado invierno. Foto: Abel Padrón Padilla/ Cubadebate

Rampa arriba. Foto: Abel Padrón Padilla/ Cubadebate

Cotidianidad. Foto: Abel Padrón Padilla/ Cubadebate

Temperaturas agradables en La Habana. Foto: Abel Padrón Padilla/ Cubadebate

El contraste. Foto: Abel Padrón Padilla/ Cubadebate

Ventajas del invierno. Foto: Abel Padrón Padilla/ Cubadebate