Hombres anónimos que cada día arriesgan su vida para salvar las de sus compatriotas, no importa los riesgoso de la misión, ya sea en ciclones, tornados, inundaciones, incendios y derrumbes. No importan la altura de los edificios o el peligro de desplome de las paredes de una construcción colapsada, allí desplegarán su técnica para rescatar afectados, con la ayuda del mejor de sus amigos.
Los equipos listos para la misión. Foto: Jorge Luis Sánchez/ Cubadebate.
Es necesario estar preparado física como mentalmente. Foto: Jorge Luis Sánchez/ Cubadebate.
La técnica lista, esperando la orden de partida. Foto: Jorge Luis Sánchez/ Cubadebate.
En plena faena. Foto: Jorge Luis Sánchez/ Cubadebate.
En plena faena. Foto: Jorge Luis Sánchez/ Cubadebate.
Siempre acompañado de sus más fieles amigos. Foto: Jorge Luis Sánchez/ Cubadebate.
Afrontando las penetraciones del mar. Foto: Jorge Luis Sánchez/ Cubadebate.
Al rescate de probables víctimas en un edificio colapsado. Foto: Jorge Luis Sánchez/ Cubadebate.
Al rescate de probables víctimas en un edificio colapsado. Foto: Jorge Luis Sánchez/ Cubadebate.
La altura entraña riegos, más si de un rescate se trata. Foto: Jorge Luis Sánchez/ Cubadebate.
La altura entraña riegos, más si de un rescate se trata. Foto: Jorge Luis Sánchez/ Cubadebate.
El agua ha de llegar con fuerza si de un incendio se trata. Foto: Jorge Luis Sánchez/ Cubadebate.
El agua ha de llegar con fuerza si de un incendio se trata. Foto: Jorge Luis Sánchez/ Cubadebate.
El agua ha de llegar con fuerza si de un incendio se trata. Foto: Jorge Luis Sánchez/ Cubadebate.