Jugar pelota un 14 de febrero (+ Fotos)

Anoche el juego fue intenso, los nervios de la gente en el estadio matancero estarían de puntas, las esposas que acompañaron a sus Romeos estarían pensando cuánto estrés por un simple juego de pelota. Y la verdad yo desde mi casa no disfruté el 14 de febrero, día del Amor.

No soy ni pinareño ni yumurino, pero me gusta el buen béisbol, eso sí, me incomoda muchísimo cuando los jugadores dejan de ser los protagonistas, y asumen ese rol tristemente los árbitros, los hombres encargados de la justicia. Son humanos y se pueden equivocar, pero cuando esto sucede una y otra vez en un mismo partido, me incomodo.

Anular un jonrón, cantar mal reiteradas veces los out en primera, en fin, decidir un juegazo. Eso no es justo ni para la afición de un estadio ni para nadie, si el 14 de febrero no es un día para jugar pelota que no se juegue, pero ir para hacerlo casi todo mal es catastrófico.

Ambos mentores tenían el infarto declarado, cómo no protestar, cómo no decir algo fuerte, si aquello no tenía nombre, ni justificación. Una amiga me decía hoy: "¿Tú sabes lo que es ir a ese estadio un 14 de febrero para ver a mi novio llorar y querer fajarse con un ampalla? No, hijo, no; es el peor día de mi vida. No regreso más nunca."

Luis César Valdés, árbitro que trabajó detrás de Home, en partido de Béisbol donde Industrilaes derrotó a Villa Clara 3 carrerar por 2, en el Estadio Latinoamericano, La Habana, Cuba. Foto: Ismael Francisco/Cubadebate

Foto: Ismael Francisco/Cubadebate

Foto: Ismael Francisco

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