Más allá de su valor económico por lo anterior, algunas plantas del algodón se emplean con fines medicinales. Gossypium barbadense, conocida en Cuba como algodón o algodonero según Roig, en una de ellas.
Dicho autor plantea que se cultiva en muchos países tropicales y subtropicales, donde se vuelve subespontánea después del cultivo. Se trata de un arbusto cuya altura oscila de uno a cuatro metros. Sus flores son solitarias, de corola amarilla, con una mancha rojiza en la parte interna de la base de los pétalos. Las fibras de algodón que produce son de color blanco y pueden alcanzar una longitud de entre 34 y 42 milímetros, motivo por el cual se le incluye en el grupo de los algodones de fibra extralarga.
Roig plantea en su obra Plantas medicinales, aromáticas o venenosas de Cuba que en nuestro país se cultivan otros algodoneros, además de esta especie, pero de acuerdo con reportes modernos algunos de ellos se consideran taxones excluidos o escasamente cultivos.
De Gossypium barbadense se identifican varios usos etnomédicos en nuestro país y en nuestra región. Entre los textos modernos que respaldan su valor como recurso terapéutico se pueden citar la tercera edición de la Farmacopea Vegetal Caribeña y Plantas medicinales de uso popular en la Amazonía peruana. Estas son algunas de sus principales aplicaciones:
- Contra afecciones cutáneas o prurito: Se lavan adecuadamente las hojas, y luego se machacan en un mortero. De este material vegetal machacado se toman una o dos cucharadas y se fricciona la lesión, previamente lavada con agua hervida y jabón. El procedimiento se repite dos o tres veces en el día, por entre tres a cinco días.
- Contra cefalea: Se trituran las semillas y se forma una pasta que se aplica en cantidad suficiente sobre la zona adolorida.
- Contra dolor de barriga o gases: Se prepara una decocción con seis cucharadas de las hojas frescas bien troceadas en un litro de agua. Dicha mezcla se deja hervir durante cinco minutos en recipiente tapado y luego se refresca, se filtra y se bebe una taza, equivalente a 250 mililitros, tres o cuatro veces al día, hasta por tres días. También se describe, para combatir el exceso de gases, el empleo de una infusión con tres hojas de la planta para una taza de agua hirviendo. Este preparado se deja refrescar en recipiente tapado, se filtra y se recomienda beber una taza tres veces al día.
- Contra hemorragia (cortadura): Se lavan adecuadamente las hojas y se prepara un zumo o jugo con entre cuatro y seis cucharadas de hojas machacadas. Luego de lavar la lesión con agua hervida y jabón, se aplica este zumo sobre la zona afectada y se cubre el área con un apósito o paño limpio, sostenido con una venda. Se debe cambiar cada cuatro horas.
- Contra hemorroides: Se prepara un emplasto con las hojas y se aplica localmente.
Estos son solo algunos de los usos etnomédicos documentados para la planta, que cuentan en ciertos casos con el respaldo de al menos investigaciones preclínicas. Por ejemplo, la decocción de hojas frescas de la planta demostró que aceleró el tránsito intestinal en modelos experimentales con animales de laboratorio, lo cual respalda su empleo contra el dolor de barriga y el exceso de gases.
Hay que decir que con respecto a la seguridad de su consumo, no se dispone de datos para recomendar su utilización con fines medicinales durante el embarazo o la lactancia, así como tampoco en el caso de niños menores de doce años.
Así entonces, más allá de la vigencia del valor económico que pueda tener el algodón o algodonero como fuente de fibra vegetal de calidad, la planta sigue siendo de interés para la medicina tradicional. Igual sucede con otras especies del género Gossypium, en diferentes regiones del mundo. De esta forma es posible decir que no es solo por el algodón, también por sus usos medicinales podemos seguir aprovechándonos de Gossypium barbadense para el cuidado de nuestra salud… ¡desde lo natural!