Medicina Natural y Tradicional: De la bija y sus propiedades medicinales

La Bixa orellana es según Roig conocida en nuestro país como bija, achote o achiote. Este autor plantea que la planta resulta silvestre en algunos lugares de las montañas orientales, cultivada en el resto de la isla, en jardines, patios y fincas. En muchos lugares parece que se ha escapado del cultivo y se ha vuelto espontánea, principalmente en la región cafetalera de Oriente.

Esta especie arborescente pertenece a la familia de las bixáceas, su altura promedio es de entre dos y cinco metros, pero puede llegar hasta los diez. Posee una copa baja, frondosa y extendida. Aunque es originaria de América tropical, probablemente del suroeste de la Amazonia, se le encuentra de forma silvestre o cultivada desde México hasta Brasil y el norte de Argentina, así como en el Caribe insular. En la actualidad se presencia se ha extendido por las áreas tropicales y subtropicales de casi todo el mundo.

La cubierta resinosa y aceitosa de las semillas de la bija contiene un pigmento, el cual está formado fundamentalmente por bixina y otros apocarotenoides. El mismo tiene amplio uso como colorante alimentario. En nuestro país se lo conoce como bijol y se emplea en la cocción de arroz amarillo, sopas y guisos. Otros platos de la región donde se incluye son la hallaca venezolana, el locro carretero boliviano y la cochinita pibil o el mukbil pollo yucatecos. Además de su empleo en la cocina, los mayas y otros pueblos originarios de América Central y del Sur han aprovechado el pigmento de la planta como pintura corporal y facial para sus rituales religiosos.

Desde el punto de vista medicinal, la bija tiene documentadas varias aplicaciones. En diferentes textos sobre plantas medicinales de la región se hace referencia a los usos tradicionales de la planta, muchos de ellos con algún nivel de validación preclínico o clínico de su empleo. Una forma particular de uso es como repelente de mosquitos y otros insectos, lo cual se refiere como una aplicación común por los Tsáchilas de Ecuador.

Estas son algunas recetas recomendadas para aprovechar la bija con fines terapéuticos:

La planta tiene también registrados usos por vía oral. Entre ellos, destaca una importante actividad hipoglicemiante de los extractos acuosos. Además, tiene demostradas propiedades antibacteriana, antipalúdica, antioxidante, analgésica y antiinflamatoria.

En dosis habituales a la bija no se le han observado efectos tóxicos, tanto por vía tópica como oral. En cambio, su ingestión a dosis muy elevadas puede tener un efecto purgante, así como toxicidad hepática y pancreática, con aumento de la insulina en sangre. Se han descrito también respuestas anafilácticas a la planta. Según la tercera edición de la Farmacopea Vegetal Caribeña, no debe utilizarse la bija durante el embarazo, la lactancia ni en niños menores de 12 años.

Siempre es necesario tener en cuenta que con toda aplicación tópica es necesario seguir estrictas medidas higiénicas para impedir la contaminación del preparado y así se pueda provocar una infección sobreañadida.

De esta forma las semillas y las hojas de la bija, continúan siendo hoy de utilidad en la cocina y por sus propiedades medicinales. En el caso de su empleo por vía tópica, ofrece numerosos beneficios para el cuidado de nuestra salud… ¡desde lo natural!