Estación Orbital Rusa: el ambicioso proyecto de Moscú para conquistar el espacio

El Centro Espacial Nacional que acaba de inaugurarse en Moscú —uno de los complejos cosmonáuticos más modernos y tecnológicos del mundo, que acogerá a 20.000 ingenieros en sus instalaciones, incluidos laboratorios y un rascacielos futurista de casi 290 metros de altura— servirá también para controlar la Estación Orbital Rusa. Esta última se construirá sí o sí, ya que el proyecto ya está aprobado.

El primero de sus seis módulos, el científico-energético, se lanzará en 2027. Básicamente, sus funciones serán las siguientes: proveer a la estación de energía y oxígeno, así como albergar experimentos científicos.

La necesidad de contar con una estación espacial propia se debe, principalmente, a los días contados que tiene la Estación Espacial Internacional. En órbita desde 1998, está cada vez más obsoleta. La vida útil de algunos de sus componentes expiró hace años, con lo cual la tripulación se ve obligada a dedicar más tiempo en reparaciones y tareas de mantenimiento que en actividades más productivas, mientras que su hundimiento en el Pacífico ya es una cuestión decidida. De hecho, el tema estuvo sobre la mesa en un reciente encuentro entre el jefe de la agencia espacial rusa, Roscosmos, y su par de la NASA estadounidense. Por cierto, fue el primer contacto entre sus máximos dirigentes en 8 años.

Pero volvamos a la futura Estación Orbital Rusa. La primera etapa —hasta el año 2030— comprende también añadir los siguientes módulos:

✓ Un módulo interconectador, que permitirá acoplar los demás segmentos,
✓Una esclusa para que los miembros de la tripulación puedan salir al espacio abierto,
✓El módulo base, que es donde se hospedarán los cosmonautas.

Junto con el módulo científico-energético, los cuatro formarán el núcleo de la estación. En la segunda fase —hasta 2033— se ampliará con dos módulos de tareas específicas, así como con una plataforma de despegue y aterrizaje para aparatos espaciales, por ejemplo, dedicados a misiones lunares o de exploración del espacio profundo.

Según el jefe del Kremlin, Vladímir Putin, el propósito de la estación radica, tanto en desempeñar como "un puesto avanzado de Rusia para el estudio y la conquista del espacio", como también en "garantizar al máximo" los intereses nacionales del país euroasiático en temas como la seguridad y la economía.

Cabe señalar, en este contexto, que se posicionará en una órbita que permitirá observar todo el territorio nacional, incluido el Ártico ruso, algo que no puede hacerse desde la Estación Espacial Internacional. Asimismo, se usará para desplegar constelaciones satelitales, en particular, para proveer internet.

Otra ventaja de la Estación Orbital Rusa es que será dos veces más espaciosa que el segmento ruso de la Estación Espacial Internacional. Además, generará infinitamente más energía eléctrica, gracias a sus paneles solares de 120 kilovatios, es decir, más que suficiente para el funcionamiento de todos sus sistemas y la ejecución de las numerosas tareas previstas, entre ellas las que implican el uso de equipos de alta potencia.

Aparte de ello, gracias a la estructura modular, la vida útil de la estación rusa será "prácticamente eterna", subrayan desde Roscosmos. Y es que su diseño permite sustituir cada uno de los segmentos y garantizar que el equipamiento técnico y tecnológico de la estación se mantenga en un nivel moderno.

Para abastecer a la Estación Orbital Rusa se emplearán cargueros espaciales Progress. En la etapa inicial, irán despegando desde el cosmódromo Baikonur, ubicado en la vecina República de Kazajistán. Pero, posteriormente, lo harán desde Vostochni, el primer cosmódromo construido en Rusia desde la desaparición de la URSS.