Tranvías fluviales de Moscú: Minirompehielos eléctricos al servicio del pasajero

A un buen ritmo, los olvidados tranvías fluviales —según los llaman tradicionalmente los habitantes de la capital rusa— se están reincorporando al sistema del transporte público de Moscú.

Antes de 1941, cuando estalló la Gran Guerra Patria, llegaban a mover una cifra récord de 5 millones de pasajeros durante la temporada de navegación, pero dejaron de hacerlo por completo en 1991. Fue en 2023 cuando el río Moscova comenzó a recuperar su papel como una de las arterias del tráfico capitalino.

Recientemente, se inauguró una nueva línea, con la cual ya son tres, que cuenta con una longitud total de 30 kilómetros y más de 20 paradas. Al mismo tiempo, crece la flota que las cubren: serán 31 embarcaciones para finales de este año.

Aparte de un diseño futurista, otra de sus grandes diferencias con los antecesores del siglo pasado es que son de propulsión eléctrica, es decir, con cero emisiones de sustancias nocivas para el medioambiente.

Con ventanas panorámicas y techo de cristal, ofrecen una excelente oportunidad para disfrutar de las vistas de la ciudad, incluso en los duros inviernos moscovitas. Y es que los barcos —con capacidad de más de 50 pasajeros— no solo cuentan con calefacción, sino también pueden romper hasta 20 centímetros de hielo.

Foto: Cortesía del autor.

Cabe señalar, asimismo, que el grueso de sus componentes, incluido el motor, son de fabricación nacional. También son verdes las infraestructuras vinculadas, como estaciones de recarga, puntos de mantenimiento o muelles flotantes. Estos últimos son capaces de atender dos embarcaciones a la vez y de cargar sus baterías durante el atraque. Además, cuentan con cómodas zonas de espera y servicios como café o wi-fi.

Las cifras demuestran una creciente demanda por el transporte público fluvial: en los dos años del proyecto, lo usaron unos 2 millones de personas, entre ellas, residentes de los nuevos barrios que van apareciendo en lugar de antiguos terrenos industriales adyacentes al río Moscova. Así, el último trayecto, lanzado el pasado mes de junio, interconecta por el río cuatro distritos capitalinos con una población de más de 55.000 de personas, en uno de los cuales se están construyendo más de 8 millones de metros cuadrados de inmuebles.

Las autoridades de la ciudad también rescataron el llamado Anillo de Oro Fluvial de Moscú, una ruta acuática creada con fines turísticos por los soviéticos en 1959. Implica atravesar la capital, con la posibilidad de ver desde el agua sus joyas arquitectónicas como el Kremlin, recorrer algunas de las antiguas ciudades rusas y volver en poco más de una semana sin repetir el camino.

Mientras tanto, las tres líneas del tranvía fluvial moscovita se ampliarían a siete para 2030. Un viaje cuesta 300 rublos en jornadas laborales (es decir, casi 4 dólares a cambio actual) y 450 rublos los fines de semana o los días festivos. Los niños de hasta 7 años están exentos del pago.

Foto: Cortesía del autor.

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