El metro es el indiscutible rey del transporte público de Moscú: su red crece a un ritmo vertiginoso y, con ello, la cantidad de pasajeros que mueve diariamente: ya son más de 8,5 millones de personas, una cifra inédita desde la inauguración de la primera línea hace 90 años, en mayo de 1935. En aquel entonces contaba con 13 estaciones, mientras que hoy son 16 líneas con casi 300 paradas, que cubren prácticamente todo el inmenso mapa capitalino.
Desde el año 2011, la longitud del subterráneo casi se duplicó al alcanzar los 500 kilómetros de recorrido. Entre los grandes hitos de este período se encuentra la apertura en 2018 de una segunda línea circular. De 70 kilómetros —es decir, siendo la más extensa del mundo— revolucionó la conectividad entre los barrios periféricos, al tiempo que contribuyó significativamente a mejorar la distribución del tráfico de pasajeros en uno los sistemas metropolitanos más transitados del planeta.
En Moscú es común escuchar el nombre de alguna de las estaciones del subterráneo en respuesta a la pregunta: "¿Dónde vives?". No solo porque permite ubicar inmediatamente a la persona, sino también sirve para calcular muy precisamente el tiempo que se necesita para estar en uno u otro punto de la ciudad. Y es que el metro es tan puntual como un reloj suizo, una de las razones clave por las que es tan apreciado por los usuarios, sin importar el estatus social.
Otra de las razones es el confort que ofrece al pasajero, comenzando con soluciones de movilidad como las escaleras mecánicas y terminando con los propios vagones. Los de la serie Moscvá, puestos en funcionamiento en 2017, son "unos de los mejores" a nivel internacional en cuanto a sus características técnicas, comodidad y seguridad, según manifestó recientemente el alcalde capitalino. Tomas USB para cargar los teléfonos u otros dispositivos, Wi-Fi gratuito, sistemas de climatización y de videovigilancia avanzados, paneles táctiles para navegar por el plano del subterráneo, buen aislamiento acústico y un diseño que permite moverse entre los vagones sin tener que bajar del tren, son algunas de sus ventajas.
De los casi 7.000 vagones que componen la flota del metro de Moscú, el 75% son de nueva generación, una proporción que alcanzará el 95% para 2030.
Tampoco dejan de diversificarse las formas de pagar el metro. Estas van desde el billete físico, la tarjeta bancaria o el 'smartphone', hasta la misma cara del pasajero, gracias a la implementación del sistema de reconocimiento facial que se viene instalando en los torniquetes. Este último método es el más económico para el viajero, como forma de incentivarlo por parte de las autoridades del subterráneo: 0,75 dólares por viaje al cambio actual.
Una de las grandes diferencias del metro de Moscú respecto a los de otros países es que el precio del boleto no depende de la distancia del viaje ni tampoco de la cantidad de veces que tengas que cambiar de línea. Algo que, en particular, ofrece una excelente oportunidad para el turista que quiera disfrutar al máximo de las bellezas del subterráneo moscovita, llamado a veces un "palacio bajo tierra".
Principalmente, es el caso de sus primeras estaciones, auténticas obras de arte. En sus pinturas, mosaicos y esculturas quedan retratados los grandes episodios de la historia rusa, sobre todo en su etapa soviética. Al mismo tiempo, el diseño futurista de las nuevas paradas, construidas con el uso de las últimas tecnologías, no queda en entredicho con sus 'ancestros'. Entre otras razones, por ser respetuosas con el pasado y sus grandes logros. Por ejemplo, una de las estaciones inauguradas en 2023 es ‘sobrevolada’ por una enorme maqueta de la aeronave soviética Túpolev Tu-144, el primer avión de pasajeros hipersónico de la historia.
La sucesión de generaciones también se refleja en los trenes temáticos que recorren el subterráneo. Uno de ellos, dedicado al 80.° aniversario de la Victoria en la Gran Guerra Patria contra el nazismo, comenzó a circular este año y permanecerá en una de las líneas hasta el próximo mes de junio. "¡Lo recordamos!" y "¡Estamos orgullosos!" son eslóganes que pueden leerse en sus vagones.
Mientras tanto, la alcaldía capitalina anunció la extensión de la red subterránea en más de 70 kilómetros hasta 2030, con la inauguración de 31 nuevas estaciones y la construcción de 5 depósitos del metro moscovita.