Moscú adelanta al resto de Europa en el transporte público 'verde'

Moscú ya cuenta con el mayor parque de autobuses eléctricos de Europa, una flota que seguirá creciendo, según anuncian las autoridades de la ciudad. Uno de los propósitos de la estrategia radica en reafirmar la posición de la capital rusa como una de las megaciudades más limpias del planeta, en cuanto al aire y el agua, explica el periodista Víctor Ternovsky en una nueva entrega de 'Cuadernos de un moscovita', una colaboración entre @Cubadebate y @SputnikMundo.

 

Los cables de trolebús desaparecieron por completo del cielo moscovita. En su momento, la red de ese transporte en la capital rusa era la más extendida del mundo: con unos 600 kilómetros de longitud, su flota contaba con casi 1.600 unidades que circulaban en más de 100 rutas. Pero, tras casi 90 años de existencia, fue desmontada para ser sustituida por buses eléctricos. Las razones son, principalmente, las siguientes: tienen mejor maniobrabilidad y velocidad.

Los primeros electrobuses fueron puestos en operación en 2018. Hoy ya son más de 2.200 y cubren más de 170 líneas. Es el mayor parque de Europa y, según anuncian las autoridades de Moscú, seguirá creciendo. En una apuesta por electrificar el transporte público, dicen que para 2030 habrá casi 6.000 autobuses ‘verdes’, mientras que para 2035 reemplazarán definitivamente a los de combustible. Constituye una de las líneas de acción para reafirmar la posición de Moscú como una de las megaciudades más limpias del planeta, en cuanto al aire y el agua. De hecho, la sustitución de un bus tradicional por uno eléctrico supone reducir las emisiones de carbono en 60 toneladas al año.

El grueso de la flota capitalina de autobuses eléctricos la componen dos vehículos de fabricación rusa: los LiAZ-6274 y los KAMAZ-6282. El último incluso se produce en una planta instalada en Moscú. Las características de ambos son parecidas: con capacidad para alrededor de 100 pasajeros, pueden recorrer más de 100 kilómetros con una sola carga. Una distancia que va en aumento a medida que se avanza en mejorar las baterías que los propulsan, también de producción nacional. Por ejemplo, la última generación del KAMAZ-6282 podría aguantar hasta 300 kilómetros sin ‘repostaje’. Gracias a las estaciones de recarga ultrarrápida, que ya son más de 360 instaladas por toda la ciudad, los buses solo necesitan unos pocos minutos para recuperar su carga.

Pero la energía también se gasta en el confort de los pasajeros. Y se trata de algo más que la calefacción y el aire acondicionado. Todos los electrobuses moscovitas disponen de tomas USB para cargar dispositivos móviles, wi-fi, pantallas de navegación, botones táctiles para abrir y cerrar las puertas, así como terminales de pago sin contacto, entre otras comodidades. Aparte de ello, son de piso bajo continuo, es decir, sin escalones ni rampas interiores, mientras que cuentan con un espacio para sillas de ruedas, así como plazas reservadas para personas con movilidad reducida.

A propósito de los pagos: las tarifas de transporte público en la capital rusa varían dependiendo de muchos factores, como la categoría del ciudadano o el tipo del billete. Los precios de los viajes van desde ser gratis hasta 75 rublos, es decir, 0,85 dólares al cambio actual.

Por último, cabe señalar que el Departamento de Transporte de Moscú también le hizo caso a los nostálgicos por los trolebuses. En noviembre de 2023, para conmemorar el 90.° aniversario desde que apareciera en la ciudad, se inauguró una línea de ese ‘autobús con cuernos’. La misma atraviesa las calles céntricas, brindando una oportunidad de viajar al pasado para valorar más el presente y el futuro.