Teresita Fernández. Foto: Kaloian
Así era (es), una “maestra que canta”, como se autodefinió. Vestida de ética siempre, que reía al contar sobre personajillos que le habían cerrado puertas y luego habían cruzado el canal de La Florida, mientras ella seguía en Cuba…
Fumaba tabacos, Teresita Fernández; mi madre, guajira holguinera, los mascaba. Y cuando no tenía, sin encomendarse a nadie, cogía el elevador del edificio de Infanta y Manglar (conocido como “Fama y Aplausos”) y subía del piso 4 al 12, a visitar a su vecina y amiga.
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Teresita Fernández: una traviesa chiquilla que cumple 90 años