Mapa con las zonas horarias del mundo. Foto: Archivo
Seguimos tomando el hilo de la semana pasada, cuando conversando de ciclones tropicales longevos hablamos de John, un ciclón que “viajó en el tiempo” al cruzar la Línea Internacional de Cambio de Fecha. Se dice que Julio Verne tomó de inspiración esta característica para su novela “La Vuelta al Mundo en 80 días”, ya que sus protagonistas, sin saberlo, tomaron ventaja de viajar hacia el este y llegaron un día antes de lo que pensaban.
Por eso es que hoy vamos a conversar del tiempo, pero no del tiempo meteorológico, sino del cronológico y las peculiaridades de la forma en que queda organizado.
Los husos horarios son franjas “verticales”, es decir orientadas norte-sur e igualmente espaciadas, en las que “debe” regir una misma hora oficial, producto de la velocidad de rotación de la Tierra. Esta velocidad es la que define que cada huso horario tenga una extensión de 15 grados, que es el ángulo que rota la Tierra en un periodo de una hora o 360 grados en 24 horas. Cada franja se centra en el meridiano múltiplo de 15, del cual toma nombre; en el caso de Cuba sería el 75 grados oeste, por lo que su extensión abarca desde los 82.5 hasta los 67.5 grados oeste.
Pero, si nos fijamos en el mapa, estas bandas horarias no son para nada rectas o regulares, motivo por el cual la palabra debe aparecer entrecomillada en el párrafo anterior. Aunque la naturaleza dicta esta distribución horaria,la disposición de los territorios, su división por países, modifica en primer lugar la extensión de las mismas, para que naciones pequeñas que se ubican próximas a los límites no queden en zonas horarias diferentes. Un ejemplo lo tenemos “en casa”: Cuba por su posición “debiera” tener una parte del occidente en la zona horaria siguiente. En ese caso desde el oeste de La Habana, casi toda la provincia de Artemisa, Pinar del Río y el municipio especial Isla de la Juventud, tendrían sus relojes atrasados una hora con respecto al resto de Cuba. Sin embargo, se mantiene una sola zona horaria, lo que tiene como consecuencia la diferencia que podemos ver entre la salida y la puesta de Sol en los extremos este y oeste del archipiélago cubano, de lo que ya conversamos en esta columna.
Cuando ocurre en otros países mucho más extensos, como es lógicoeste queda dividido en cuantos husos horarios cubran la superficie, como sucede en Estados Unidos. En otroscasos ,se aplican algunas “soluciones”; si se trata de solo dos husos horarios, en ocasiones se utiliza una hora “intermedia”, fijándola con 30 minutos más tarde que la hora más temprana, como ocurre en Venezuela, India e Irán, lo cual mitiga un poco la diferencia entre ambas zonas.En otros casos, a pesar de tener una gran extensión territorial, un país decide usar una sola zona horaria; en ambos ejemplos, se crea una diferencia “marcada” con sus vecinos.
No solo cambia de este a oeste, sino también de norte a sur
Como ya ha visto, y puede comprobar en el mapa con las zonas horarias del mundo, en estas modificaciones sobre los husos horarios, además de los elementos mencionados con anterioridad, pueden primar razones políticas y económicas, ya que diferentes horarios pueden entorpecer relaciones comerciales entre estados vecinos. Esto es lo que provoca que la Línea Internacional de Cambio de Fecha no sea recta ni siga el curso exacto del meridiano 180º.
Además es notorio cómo los países internamente ajustan sus franjas horarias a conveniencia, quizás basados en estos mismos principios. De esta forma, a veces trasladarse de norte a sur o viceversa lleva cambios, aunque sean trayectos cortos.
Finalmente de las 24 zonas horarias posibles (tomando como referencia los husos horarios), con las modificaciones de cada uno de los países, da un total de 38 zonas horarias u horarios locales, que como vimos no siempre tienen una diferencia en horas enteras, sino a veces de 30 o hasta 45 minutos con su huso horario.
Esta combinación de zonas, crea curiosas variaciones en aquellas adyacentes, más aun cuando añadimos el uso del horario de verano, que complejiza las diferencias, ya que incluso dentro de un mismo país hay regiones/estados/provincias que no aplican el ajuste, como ocurre por ejemplo en Australia.
Algunas curiosidades derivadas de esta distribución horaria
Al ser la República Popular China un territorio tan extenso y tener una sola zona horaria (cuando debieran ser tres), que se rige por su capital Beijing (ubicada hacia el este del país) produce que la salida del Sol aunque es un fenómeno astronómicamente invariable, ocurra según los relojes “a media mañana” en algunos puntos mientras que en otros los hace bien temprano. Por ejemplo este 17 de diciembre, el Sol salió en la ciudad de Ili, en el extremo oeste del país a las 10:01 am (8:01 am si se rigieran por el huso horario correspondiente a su posición geográfica).
Esta gran diferencia hace que los cambios horarios al cruzar la frontera desde países adyacentes sean muy notables. Por ejemplo, si usted cruza la frontera desde Kazajstán hacia el territorio chino deberá atrasar sus relojes 3 horas y si lo hace desde la India 2 horas y 30 minutos.
Si, por ejemplo, hace el trayecto marcado por la línea roja, de algo más de 3000 kilómetros desde la India hasta Rusia, tendría que ajustar su reloj en 7 ocasiones, aunque la diferencia horaria entre el inicio y el destino final es de solo media hora.
Zona horaria en China y Rusia. Foto: Archivo
Entonces, imagine usted la diferencia al cruzar la Línea Internacional de Cambio de Fecha (LICF) en que la variación del cambio horario “real” no es muy diferente, ya que es la misma entre cualesquiera otros dos territorios ubicados a la misma distancia. Esto quiere decir que en la realidad la salida del Sol en dos puntos a una distancia similar a la que están los extremos occidental y oriental de Cuba, tiene una diferencia de varios minutos, pero ocurre en días diferentes.
Esta diferencia gana notoriedad cuando nos acercamos a fechas como el fin de año. El primer país en recibir el año nuevo es la República de Kiribati, producto de una “deformación” de la LICF para acomodarlo como territorio “más adelantado en el tiempo” creando una diferencia de 26 horas con Hawái, que se ubica al norte y que verá el 2025 un día después. Este cambio en la LIFC ocurrió en la última década del siglo XX en una carrera por ser el primer lugar en recibir el nuevo milenio. A su vez eliminó una difícil situación, ya que partes de este archipiélago quedaban en días diferentes restringiendo cualquier actividad oficial a solo cuatro días laborales, en los que coincidían ambas porciones.
Estos cambios dejaron a las islas de Niue y Samoa Americana, al suroeste de Kiribati, en el Pacífico Sur, como los últimos en festejar. El Estado Independiente de Samoa (diferente de Samoa Americana) también “cruzó la línea” para quedar en el mismo día que socios comerciales como Nueva Zelanda y Australia. De esa manera “regresó” al lado oeste de la LICF, de donde había cruzado en 1892 persuadido por Estados Unidos. Por este motivo ambas Samoas a pesar de estar a menos de 200 kilómetros de distancia celebran con un día de diferencia.