Es obvio que tener un hijo no convierte a un hombre en padre, como tener un piano no lo hace pianista. Pero padre no es cualquiera, porque verdaderamente padre es solo aquel que asume el significativo y profundo sentido de la paternidad, más allá de la procreación o la co-procreación biológica, aquel que asume responsablemente, sentimentalmente, el cuidado, la educación, la protección, la orientación y el crecimiento de sus hijos.