El horrible crimen de la Universidad de Kent: Los estudiantes luchan hoy por el fin de la masacre en Gaza

Masacre de estudiantes en la Universidad de Kent en 1970. El fascismo prosionista se ensaña hoy con los estudiantes que apoyan al pueblo palestino. Foto: John Filo.

Cuatro estudiantes de la Universidad Estatal de Kent fueron asesinados y nueve más resultaron heridos el 4 de mayo de 1970. Un día como ayer, hace 54 años, miembros de la Guardia Nacional de Ohio abrieron fuego contra una multitud reunida para protestar contra la guerra de Vietnam. La tragedia marcó un hito para una nación dividida por el conflicto en el Sudeste Asiático. Inmediatamente después, una huelga liderada por estudiantes obligó al cierre temporal de colegios y universidades en todo el país. Los crímenes fascistas de ese día en el noreste de Ohio inclinaron aun a la opinión pública contra la guerra y contribuyeron al completo desprestigio y la caída del presidente Richard M. Nixon.

La guerra de Vietnam

La brutal agresión estadounidense contra Vietnam y su pueblo había sido rechazada desde sus inicios, y un segmento significativo del público en general en los Estados Unidos estaba en contra de la presencia de Fuerzas Armadas estadounidenses en Indochina.

Las protestas en todos los Estados Unidos durante la segunda mitad de la década de 1960 fueron parte de la oposición organizada contra las actividades militares estadounidenses en el sudeste asiático, así como contra el reclutamiento militar forzoso (conocido en los EE.UU. como el “draft”).

De hecho, Richard M. NIxon había sido elegido presidente en 1968 en gran medida por su promesa de poner fin a la agresión contra el hermano pueblo vietnamita. Hasta abril de 1970, parecía que, más o menos, Nixon estaba en camino de cumplir esa promesa de campaña de alguna manera, cuando las operaciones militares menguaron modestamente, se, produjeron limitados retiros de tropas invasoras y se avanzaba (a paso de tortuga) en las negociaciones de Paris que llevaron al Acuerdo de Paz de enero de 1973.

Una copia del acuerdo de paz, que el gobierno vietnamita le entregó a pilotos estadounidenses prisioneros en la República Democrática de Vietnam, quienes también lo firmaron (extraoficialmente), gentileza de Lee Hamilton. A la derecha, el gigante Le Duc Tho, miembro del Buró Político del Partido de los Trabajadores de Vietnam (hoy Partido Comunista de Vietnam), el primer asiático a quien se otorgo el Premio Nobel de la Paz junto con Henry Kissinger. Le Duc Tho se negó a recibir ese “Premio”.

Sin embargo, el 30 de abril de 1970, el presidente Nixon ordenó a las tropas estadounidenses a invadir Kampuchea, nación neutral, sin notificar a su secretario de Estado, William Rogers, ni al secretario de Defensa, Melvin Laird. Ellos, junto con el resto del pueblo estadounidense, se enteraron de la invasión cuando el presidente Nixon se dirigió a la nación por televisión dos días después. Los miembros del Congreso acusaron al presidente de ampliar ilegalmente el alcance de la participación de Estados Unidos en la guerra al no recibir su consentimiento mediante votación. El fascismo es así, no nos confundamos. La airada reacción popular al sabotaje a la paz de Nixon fue lo que condujo a los acontecimientos en la Universidad Estatal de Kent, en el estado de Ohio.

En Kent State, estas protestas comenzaron el mismo 1 de mayo, un día después de la invasión. Cientos de estudiantes se reunieron en el “Commons”, un espacio abierto centro de la Universidad que había sido escenario de grandes manifestaciones y otros eventos en el pasado. Varios oradores se pronunciaron en contra de la guerra en general, y del presidente Nixon en particular.

Esa noche hubo informes de enfrentamientos violentos entre estudiantes y la policía local.  Se solicitaron refuerzos de las comunidades vecinas y el alcalde de Kent, Leroy Satrom, declaró el estado de emergencia antes de ordenar el cierre de todos los bares de la ciudad. Satrom también se puso en contacto con el gobernador del estado de Ohio, James Rhodes, en busca de ayuda.

Al día siguiente, sábado 2 de mayo, se envió la Guardia Nacional de Ohio a Kent (ya miembros de la Guardia Nacional estaban en la región, por lo que fueron movilizados con enorme rapidez). Con casi 1.000 Guardias Nacionales en la escuela, la escena parecía más la de una zona de guerra que la de un campus universitario.

El lunes 4 de mayo, una vez más en la Cámara de los Comunes, los funcionarios de la universidad intentaron calmar la situación prohibiendo el evento. Aun así, los estudiantes comenzaron a reunirse alrededor de las 11:00 a.m., y unos 3.000 manifestantes se reunieron allí. Estacionada en el área estaban los miembros de la Guardia Nacional de Ohio que portaban rifles M-1 (Garand).

Esa protesta del 4 de mayo, durante la cual los activistas hablaron contra la presencia de la Guardia Nacional en el campus y contra la guerra de Vietnam, fue inicialmente pacífica. Aun así, el general de la Guardia Nacional de Ohio, Robert Canterbury, ordenó a los manifestantes que se dispersaran, y el anuncio lo hizo un oficial de policía de la Universidad de Kent que viajaba en un jeep militar y usaba un megáfono para ser escuchado por encima de la multitud. Los manifestantes se negaron a dispersarse.

El general Canterbury ordenó a sus hombres cerrar filas y cargar sus armas y disparar gases lacrimógenos contra la multitud. Los testigos contaron a 28 guardias nacionales que de repente se dieron vuelta y dispararon sus rifles M-1, algunos al aire, otros directamente contra la multitud de manifestantes.

En tan sólo 13 segundos se realizaron casi 70 disparos en total. En total, cuatro estudiantes de Kent State (Jeffrey Miller, Allison Krause, William Schroeder y Sandra Scheuer) murieron y otros nueve resultaron heridos. Schroeder recibió un disparo en la espalda, al igual que dos de los heridos, Robert Stamps y Dean Kahler.

De izquierda a derecha William Schroeder, Allison Krause, Jeffrey Miller y Sandra Scheuer, víctimas del fascismo, mártires de la lucha por la paz. No eran miembros de ninguna minoría ni de ningún partido o grupo radical, blancos, de clase media-alta, asesinados solo por ser personas decentes y dignas. Fotos: Louis Cassels.

Siguieron numerosas comisiones de investigación y actos “judiciales”, durante los cuales miembros de la Guardia Nacional de Ohio testificaron que sintieron la necesidad de disparar sus armas porque temían por sus vidas, lo que fue “aceptado” por los jueces a pesar de centenares de evidencias en su contra.

La masacre de Kent sigue siendo un símbolo del enfrentamiento del pueblo estadounidense contra la guerra en general, y la de Vietnam en ese momento. Muchos creen que la razón última de ese asesinato fue tratar de amedrentar permanentemente el movimiento de protesta del pueblo estadounidense, fomentando una sensación de desilusión respecto a qué logran exactamente estas manifestaciones, así como temores sobre la posibilidad de una confrontación entre los manifestantes y las fuerzas del “orden”. Es decir, tareas de concepción y ejecución completamente fascista.

¡No lograron su objetivo! ¡No lo lograrán jamás!

Cincuenta y cuatro años después del crimen de Kent, los estudiantes exigen hoy el cese inmediato de la masacre de Gaza, y el no apoyo a Netanyahu y al estado sionista.

Las manifestaciones resuenan en los recintos universitarios de Estados Unidos a medida que se intensificaban las tensiones en torno a las acciones militares de Israel en Gaza. La noche del 1ro de mayo estuvo marcada por arrestos generalizados en Nueva York y un inquietante ataque por parte de contra - manifestantes fascistas y pro – sionistas en California.

En la ciudad de Nueva York, la policía de Nueva York informó de 282 arrestos en la Universidad de Columbia y el City College de Nueva York, desde el martes por la noche hasta el miércoles por la mañana, pero hay rumores de cerca de 500 arrestos. Esta represión se desarrolló cuando las fuerzas de la policía de la ciudad (no la policía universitaria) expulsaron por la fuerza a los estudiantes que habían ocupado el Hamilton Hall de la Universidad de Columbia desde el 30 de abril.

Hamilton Hall, anteriormente sinónimo de activismo durante la lucha de Sudáfrica contra el apartheid, ganó un nuevo apodo: “Hind's Hall”, en memoria de Hind Rajab, de seis años, trágicamente asesinada con su familia por las fuerzas israelíes en Gaza.

Meghnad Bose, estudiante de periodismo en la Universidad de Columbia, relató haber presenciado de primera mano la intervención policial. “Vi de primera mano cómo la policía dispersó esas protestas, las arrestó y, a veces, se volvió muy violenta para asegurarse de que los manifestantes se fueran”

Kaz Daughtry, comisionado adjunto de operaciones de la policía de Nueva York, en una publicación en X, destacó la solicitud de la Universidad de Columbia de asistencia policial para recuperar su recinto, sin lo cual las fuerzas policiacas de la metrópoli no pueden actuar en la universidad. Dijo que la policía estaba “dispersando el campamento ilegal y las personas atrincheradas dentro de los edificios universitarios y restableciendo el orden”.

Mientras tanto, en la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA), las tensiones aumentaron cuando los contra - manifestantes pro – sionistas se enfrentaron con manifestantes pro - palestinos. Los testigos informaron de que los agresores habían intentado desmantelar el campamento pro - palestino, recurriendo a la violencia arrojando objetos y empuñando palos.

Contra protesta sionista en la UCLA, no lograron desalojar a los manifestantes por la paz. Foto: Gulistan News.

Sergio Olmos, periodista de investigación que informa desde UCLA, observó la caótica escena mientras los contra - manifestantes adoptaban un comportamiento muy violento. Detalló sus esfuerzos para desmantelar el campamento pro palestino, incluido el lanzamiento de botellas de vidrio y el manejo de palos y cabillas. Ningún pro – sionista fue arrestado, ¡sorpresa!

El Departamento de Policía de Los Ángeles respondió a la escalada de violencia en UCLA a pedido de la universidad, abordando múltiples incidentes de agresión dentro del campamento. A pesar de la agitación, el campamento pro palestino en UCLA persistió, y los estudiantes manifestantes se mantuvieron firmes contra los ataques. Rob Reynolds, informando desde Los Ángeles, destacó la resiliencia de los manifestantes en medio de la brutal agresión.

El aumento de las protestas en los campus estadounidenses se debe a la prolongada campaña militar israelí en Gaza, que provoca a diario inmensas asombrosas bajas civiles palestinas, mayormente de mujeres, menores de edad y ancianos.

La reciente ola de manifestaciones cobró impulso casi dos semanas antes, provocada por el testimonio del presidente de la Universidad de Columbia, Minouche Shafik, ante un comité del Congreso de Estados Unidos. Los críticos acusaron a Shafik de priorizar los intereses de los legisladores sobre los de los estudiantes de la universidad.

En medio de una serie de demandas, los manifestantes pidieron la desinversión de Israel y de las empresas asociadas con el conflicto. Denunciaron a los administradores por supuestamente explotar las preocupaciones por la seguridad pública y utilizar como arma las acusaciones de antisemitismo para reprimir la disidencia. La ola de arrestos se extendió más allá de Nueva York, con 14 manifestantes detenidos en la Universidad de Tulane en Nueva Orleans, además de arrestos en la Universidad del Sur de Florida y la Universidad de Wisconsin, Madison.

Las protestas atrajeron la atención internacional, y Francesca Albanese, relatora especial de la ONU sobre el territorio palestino ocupado, condenó la violenta respuesta policial en las universidades estadounidenses. Denunció las acciones como reflejo de una realidad distópica y pidió el fin del genocidio en curso.

En Los Ángeles, la alcaldesa Karen Bass condenó la violencia policiaca en la UCLA como abominable e imperdonable. El alcalde de la ciudad de Nueva York, el afroamericano Eric Adams, defendió la represión policial y atribuyó las protestas en la Universidad de Columbia a personas no afiliadas a la institución, lo que es completamente falso, pero sus principales contribuyentes políticos son multimillonarios judíos y en inglés se usa la frase “money talks” (el dinero habla).

La Voz Judía por la Paz (JVP) en cambio criticó tanto a la policía de Nueva York como a la rectoría de Universidad de Columbia por su manejo de la situación. Stefanie Fox, directora ejecutiva del grupo, trazó paralelismos entre las acciones actuales de la universidad y su pasada opresión del activismo estudiantil durante la guerra de Vietnam y la era del apartheid en Sudáfrica.

En el estado de Connecticut, centenares de estudiantes de las Universidades de Yale del Estado de Connecticut han sido arrestados. El sábado 4 se va a formar una manifestación pacífica de muchos miles de protestantes, estudiantes y de varios movimientos progresistas, recordando el aniversario de la masacre de Kent en 1970 y exigiendo el fin del genocidio de Gaza.

En cualquier momento ocurrirá una desgracia, fuerzas represivas o fascistas de MAGA van a comenzar a disparar y se va a llegar a situaciones de la más extrema gravedad en los Estados Unidos, cuyo gobierno supuestamente “demócrata” veta en el Consejo de Seguridad de la ONU cualquier iniciativa por la paz, niega todo derecho al pueblo palestino, mientras premia al gobierno del fascista Netanyahu con un paquete de ayuda militar de 26,000 millones de dólares.

El alcalde de New York, Eric Adams (Demócrata) en contra de los palestinos y apoya al sionismo, Stefanie Fox, líder de La Voz Judía por la Paz apoya la causa palestina y pide el fin del genocidio de Gaza. Foto: CBS.