Benito Viñes, padre de la Meteorología en Cuba. Foto: Archivo
Benito Carlos José Viñes Martorell fue un sacerdote jesuita, meteorólogo, astrónomo y sismólogo español. Fungió como director del Real Observatorio del Colegio de Belén, en La Habana, y Miembro de Mérito de la Real Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales, de esa misma ciudad.
Los mayores aportes a la ciencia de Benito Viñes se vinculan al pronóstico y la investigación en el campo de la ciclonología tropical.
Su celebridad surge de haber elaborado el primer pronóstico y primer aviso de ciclón tropical de la historia.
Nació en Poboleda, al oeste de Tarragona, en Cataluña, España, el 19 de septiembre de 1837. En 1856 inició sus estudios superiores para ordenarse como sacerdote. Realizó su noviciado en Mallorca y recibió instrucción científica en la Universidad de Salamanca, donde alcanzó el grado de catedrático en Ciencias Naturales y en Física.
En marzo de 1870 arribó a Cuba y de inmediato se hizo cargo del observatorio del Colegio de Belén, al que imprimió la energía propia de su carácter. Desde su cargo de director, se dispuso a sacar adelante dicha institución, que había encontrado en verdadera crisis, para lo cual dio prioridad a las tareas de mayor urgencia, tales como: el reinicio de las observaciones meteorológicas; el cálculo, la elaboración y publicación de los datos climatológicos estadísticos (a partir de las observaciones registradas en el observatorio) y el desarrollo de estudios regulares acerca de la meteorología tropical y el estado del tiempo en La Habana.
Su obra trascendió, pues las ideas y teorías que expuso fueron tomadas en cuenta por casi todos los meteorólogos en el mundo, durante la primera mitad del siglo XX. En 1893 recibió una invitación de la Comisión Científica Organizadora del Congreso Meteorológico de Chicago, para que enviara un trabajo relacionado con los huracanes de las Antillas.
A tales efectos, escribió sus investigaciones relativas a la circulación y traslación ciclónica en los huracanes de las Antillas, lo cual se considera su “testamento científico” y que contiene el resumen de varios estudios acerca de los ciclones tropicales. Al terminar dicha obra y despacharla, falleció el domingo 23 de julio de 1893, en el Colegio de Belén, donde habían transcurrido veintitrés años de fructífera labor. Hoy lo recordamos como el Padre de la Meteorología Cubana y su legado será siempre un referente para las nuevas generaciones de meteorólogos.
Colegio de Belén, lugar donde Viñes se consagró en su labor. Foto: Archivo.