¿Que no me haga pensar? ¿Que no quiere que piense? No somos instrumento del pensamiento ajeno. Somos actores de nuestro pensamiento propio y colectivo, individual y compartido. Pensar no es solo un derecho, es un deber.
¿Que no me haga pensar? ¿Que no quiere que piense? No somos instrumento del pensamiento ajeno. Somos actores de nuestro pensamiento propio y colectivo, individual y compartido. Pensar no es solo un derecho, es un deber.