El inicio de una hermosa amistad

Alicia Alonso junto a su amigo Vando Martinelli. Foto: Miguel Cabrera García/Facebook.

Durante su larga y fructífera vida Alicia Alonso tuvo innumerables anécdotas , que dieron fe de la admiración y el fervor que provocaba su arte y su magnética personalidad.

Hace ya muchos años me contó que estando en el Aeropuerto de Barajas, en Madrid, mirando una muñeca en la vidriera de una tienda , se le acercó un señor que, con extraño acento, le preguntó si le gustaba aquella muñeca, que desde hacia rato la veía contemplando. Ella me contó que era muy bella pero muy costosa y que resistió del deseo de tenerla.

Pasó un tiempo , y ya casi al abordar el avión, volvió a acercársele el desconocido señor y le puso en sus manos, sin previo aviso, la admirada muñeca. Eran tiempos difíciles en ese aeropuerto, donde se produjeron no pocas agresiones y feos actos contra cubanos que compartían el sistema social de su patria.

“Decidí que si tenía una bomba íbamos a volar juntos, me dijo Alicia, y la apreté bien fuerte, mientras el señor no entendía lo que yo hacia” .Nada terrible sucedió y sí el nacimiento de una gran amistad posterior entre ellos. Fui testigo de cada encuentro en los cuales él se identificaba de la siguiente manera: “Alicia, es el hombre de la muñeca”. Ella sonreía a las anchas y él le daba un beso en la cabeza.

Muchas veces, durante muchos años, compartimos en el teatro y en los 21 de diciembre para celebrar el cumpleaños de Alicia. Acabo de saber que falleció ayer en su amada Italia, sentimiento de Patria que compartió con Cuba, a la que tanto amó y sirvió.

Gocé de su Amistad .Nunca pronunció mi nombre, porque siempre me dijo. “Historiador”. Era, es y será siempre el inolvidable Vando Martinelli.