Elpidio Valdés es el personaje icónico de Juan Padrón. Foto: Archivo.
Los animados de Juan Padrón son apreciados por todos, desde sus Quinoscopios, Vampiros en La Habana y, sobre todo, el más representativo de la Cultura cubana, nacido en 1974, Elpidio Valdés, que dio el salto del papel al cine para quedarse por siempre en consagración definitiva.
Los cubanos nos aprendimos los diálogos, prácticamente, de memoria. Frases como “Corneta, toque a degüello”, resultan inolvidables y están presentes en los niños, pero también para los adultos de hoy, que pasaron la etapa de la inocencia, disfrutando a lo grande con las peripecias mambisas. La cubanía, sencillez y simpatía natural de sus relatos dejan huellas en la vida de cada cubano y en la historia de los animados.
Fueron decenas de cortos y tres largometrajes de dibujos animados —Elpidio Valdés (1979), Elpidio Valdés contra dólar y cañón (1983) y Elpidio Valdés contra el águila y el león (1995)— cuyos diálogos hicieron vibrar en lo más profundo del alma de esta Isla.
Ya el papá de Elpidio no está físicamente, pero vivirá por siempre cada vez que Elpidio haga una carga al machete contra los opresores. No quedó huérfano, porque más de 11 millones de cubanos lo adoptaron desde hace 50 años.
Por la jornada de la Cultura Nacional, les entregamos una entrevista hecha a Juan Padrón, que estrenó Canal USB apenas creado.
Juan Padrón: Yo sé que muchos quieren ver más cosas de Elpidio Valdés