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Experiencias en las colas en Plaza: ¿Quién le pone el cascabel al gato? (+ Video)


La pasada semana, Milene fue a la tienda de Línea y 2 para comprar pollo. Según cuenta hay organización en las colas, a partir de la presencia de civiles y policías. En los exteriores de la unidad comercial existen rayas amarrillas dibujadas en el suelo, una a continuación de la otra, para que las personas se coloquen en ellas y una vez que se acaban, las ubican en las líneas de las aceras.

“El problema es que la gente se desespera muchísimo y es normal. Ese día el pollo llegó a la 1 de la tarde; llegué media hora después y salimos a las 5. Se demoraron mucho más despachando el pollo que vendiéndolo. La venta fue súper rápida porque habilitaron dos cajas para agilizar la cola”.

“Cuando empezaron a repartir los tiques explicaron que habían llegado 90 cajas de pollo y una de manzana. La cola se organizó y todo fluyó”.

Aunque coincide en que hay organización, antes que reparten los tiques, todos los clientes están desesperados, tiene que venir la policía a separar a las personas. Pero, una vez que se reparten, la gente se dispersa.

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El fenómeno de las colas en Cuba es complejo, aún más después de la llegada de la COVID-19 a la isla. En ello, influyen cuestiones objetivas y subjetivas como el desabastecimiento, la mala distribución y la incertidumbre en las personas de cuánto puede durar la situación o sí mañana habrán productos alimenticios y de aseo disponibles.

Las aglomeraciones en los puntos de venta son el principal talón de Aquiles en el enfrentamiento a la pandemia, aún más cuando la mayoría de los casos detectados son asintomáticos. Y, aunque existe percepción de riesgo en una parte de la población, la necesidad de salir se antepone al peligro.

Para paliar la situación, muchos municipios del país han tomado medidas organizativas, a partir de las condiciones propias de cada territorio. Plaza, en La Habana, es un ejemplo de cuánto se puede hacer cuando hay ganas de trabajar y apoyar al país, más allá de otras cuestiones como la indisciplina social y la sombra de acaparadores y revendedores, aquellos que lucran a partir de la necesidad de una mayoría.

Cubadebate fue hasta el gobierno municipal de esta localidad para conocer de primera mano las medidas organizativas en las colas.

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Mariam, vecina del Vedado capitalino cuenta que la unidad comercial de Trimagen está súper organizada. Atienden a las personas en tres puntos distintos para que así sea más rápido despachar todos los productos disponibles.

Además, la ayuda e información oportuna de los organizadores de cola, contribuye a calmar a la población.

Tay también vive en el municipio Plaza, pero no ha tenido la misma suerte. Comenta que si no te levantas temprano no alcanzas ningún producto.

“Unos amigos salieron desde las 4 de la mañana para Galerías Paseo el martes de la pasada semana y no resolvieron, porque el camión del pollo que debe entrar martes y jueves, nunca apareció. Muchas personas en la misma situación estuvieron esperando en Línea y L y Calzada y 2”.

Desde su experiencia, asegura que se demoran en contabilizar los productos hasta la hora del cierre de la tienda y así, lo dejan para el otro día, lo cual deja intranquilos a los que hicieron cola por más de 8 horas.

“El sistema de tiques es una tortura porque también se demoran. Esperan tanto para entregarlo que termina siendo como una piñata”.

Sobre el servicio dice que parece que los expendedores tienen hierros en las manos para despachar dos paquetes de pollo. “Se pueden demorar todo el día y solo habrán comprado 50 personas”.

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En Plaza de la Revolución existen 32 puntos de venta de Cimex y TRD, además de más de 1 000 centros de comercio y bodegas.

“A partir de la implementación de las medidas del Consejo de Defensa Provincial, y  la agudización de la situación epidemiológica con los eventos en el municipio Plaza, específicamente en el Consejo Popular Carmelo, se tomaron medidas para potenciar el distanciamiento social, la organización de las colas y la protección al sector más vulnerable de la población”, comentó Fidel Ernesto Hernández Arias, intendente del municipio.

Al respecto, dijo que su territorio es el municipio más envejecido de Cuba: existen más de 4 000 ancianos solos a los que hay que proteger.

Después apareció la figura del organizador de cola. “Tenemos un total de 68 personas que ayudan en esta tarea. Los delegados, miembros de los CDR, la FMC, la CTC, la UJC, en fin, voluntarios que integrados a los actores de la comunidad, garantizan el funcionamiento diario de cada entidad comercial”, comentó Tamara Molina Rodríguez, secretaria de la Asamblea Municipal.

Todos los organizadores, para que sean identificados, llevan un nasobuco con la bandera de Cuba.

“Cada día  a las 6 de la tarde llega un parte al gobierno de TRD y Cimex, que informa sobre los productos que van a ofertar al día siguiente. A través de los presidentes de los Consejos Populares y delegados se divulga la información. No obstante, al abrir la tienda se coloca en la puerta los productos disponibles”.

También, los organizadores de colas hablan con la administración e informan al público la catidad de productos disponibles. Asimismo, los tiques se tienen que dar en el horario de la mañana: no se permite hacer listados antes, es por orden de llegada.  

Otras de las acciones acometidas son las marcas físicas en cada unidad, para garantizar el distanciamiento social y el ordenamiento en las colas. “De conjunto con trabajadores por cuenta propia, hicimos tiques diferentes para cada tienda”.

“Hay establecimientos que tienen tres colas: una para los cárnicos, otra para el aseo y una para la Western Union, a partir de las mismas indicaciones que nos han dado”, comenta Molina Rodríguez.

Además, han hecho responsables a los delgados de cada circunscripción de las unidades que están en su zona. “Ellos conocen a los miembros de su comunidad y puede contribuir con la administración y la policía del lugar”.

“No podemos decir que todo está resuelto, con todo lo que hemos hecho nos sentimos insatisfechos, porque muchas veces no respetan el distanciamiento ni las marcas físicas”, enfatiza la secretaria de la AMPP.

No obstante, resaltó que el municipio Plaza tiene puntos estratégicos para el comercio como 23 y 26, el Fosca, 15 y 17  y Galerías Paseo. “Todas las semanas surten a nuestro municipio de mercancías”.

La experiencia de Príncipe y Puentes Grandes

Príncipe y Puentes Grandes son los Consejos Populares de Plaza colindantes con Centro Habana, Cerro y Marianao. “En esos lugares, con la colaboración de TRD, hemos llevado las mercancías en carros móviles y semanalmente hay venta”, dijo Molina Rodríguez.

Los directivos del municipio cuentan cómo la pasada semana, los productos que se llevaron hasta el Príncipe fueron solamente para los que vivían en ese Consejo Popular.

“Tratamos que los pocos recursos que existían llegaran a la mayor cantidad de personas posibles”.

Para lograrlo, entregaron tiques contra carnet de identidad y un módulo por núcleo controlado por la libreta de abastecimiento, sin anotar en ella, porque no está permitido. “Además, estaban los delegados y el presidente del Consejo Popular que conocen perfectamente a sus vecinos”.

Es una experiencia que hay que extender a otros lugares. 

“Sería doloroso que viráramos hacia atrás. Hay que manejar el exceso de confianza sobre la base de incremento de las medidas sanitaria. No podemos retroceder en lo que hemos avanzado. Hay experiencias que deben permanecer después de la COVID-19 porque están dando resultados y ayudan al reordenamiento interno”.

Esta es una situación que urge solucionar, a partir de las experiencias positivas y otras que, aunque han fallado, se pueden perfeccionar como el comercio electrónico. La curva está bajando, pero por ningún motivo, las aglomeraciones en las colas, pueden ser el motivo para retroceder. Que los excesos de confianza no dañen el triunfo.

En video, marcas físicas en las colas de Plaza

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