Lograr alimentos con más ciencia

El ministro de la Agricultura, Gustavo Rodríguez Rollero interviene en la apertura del del taller “La producción de alimentos con más ciencia”. Foto: Fidel Rendón Matienzo/ACN.

Discurso pronunciado por el ministro de la Agricultura de Cuba, Gustavo Rodríguez Rollero, en la apertura del taller “La producción de alimentos con más ciencia”, realizado en el Centro de Convenciones de Cojímar el 6 de junio de 2019. El evento se desarrollará hasta este sábado en ese centro.

Miembro del Buró Político y Vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros, Roberto Morales Ojeda, ministros y demás miembros de la Presidencia, invitados e invitadas:

La globalización económica, la revolución tecnológica y los impactos del cambio climático, delimitan el contexto en el cual los países tendrán que llevar a cabo su gestión en el nuevo escenario internacional. En este contexto, las profundas transformaciones en el mundo actual producen presiones irreversibles sobre los modelos institucionales que inciden en la forma de pensar y actuar en la agroindustria de alimentos.

Un país no puede dedicar toda su atención a la investigación, ni a la creación de capacidades de generación de conocimientos, si en su sector productivo no existe conciencia de la necesidad de fortalecer los sistemas de innovación, de preparar los recursos humanos y de establecer mecanismos para incorporar dentro de su estrategia de desarrollo, la variable tecnológica y el adecuado manejo de los recursos naturales.

La ciencia, la tecnología y la innovación devienen en factores que pueden ser restrictivos o propulsoras del desarrollo económico y social, en dependencia del acceso tanto a los conocimientos como a las tecnologías, la equidad y eficacia de la cooperación internacional y la atención que los gobiernos le concedan en sus políticas públicas.

En Cuba, asegurar el desarrollo próspero y sostenible de la nación, a partir de la gestión integrada de la ciencia, la tecnología y la innovación está totalmente refrendado en los documentos rectores aprobados en el VII Congreso del Partido y la Constitución de la República, lo que demanda fortalecer el Sistema de Ciencia, Tecnología e Innovación y vincularlo con la sociedad del conocimiento.

Lograr que los resultados científicos y tecnológicos sean aplicados y generalizados en la producción y los servicios, propiciando la interacción de los sectores empresarial, presupuestado, académico, el sistema educativo y formativo, con las entidades de ciencia, tecnología e innovación, incluyendo los encadenamientos productivos necesarios y el cierre del ciclo de investigación-producción-comercialización, es el gran reto que tiene hoy el Sistema de Ciencia, Tecnología e Innovación del país, en correspondencia con la Política de Ciencia, Tecnología e Innovación y el Plan Nacional de Desarrollo Económico y Social del país hasta el 2030.

Además, se ha reconocido al sector agroindustrial como un sector estratégico, el que cuenta hoy con una proyección de desarrollo hasta el 2030, la que compartiremos con ustedes más adelante como parte del programa de este Taller. La complejidad de este sector está dada, entre otras razones por la necesaria articulación que debe lograr entre los tres sistemas que la integran: el estatal presupuestado, el empresarial y el cooperativo y campesino, que tiene en el entorno de cinco mil cooperativas agropecuarias.

Como parte del proceso de institucionalización y actualización del modelo económico cubano, desde el año 2011 comenzamos el proceso de perfeccionamiento estructural, funcional y composicional de los diferentes organismos involucrados, y trabajamos en el diseño de un modelo de gestión que permita convertir al sector agroindustrial en el soporte fundamental de la sostenibilidad alimentaria de la población cubana.

Lograr lo anterior, incluye superar el desafío de alimentar más y mejor a las personas en medio de una crisis económica y financiera global, precios elevados, insumos más caros, recursos limitados, incluidos los energéticos y la necesidad de luchar contra el cambio climático y los desastres naturales. A ello se suman las transformaciones en marcha en la agroindustria cubana y sus particularidades, unido a otros factores adversos como una población envejecida y mayoritariamente urbana, el cambio climático, así como el impacto del continuado bloqueo de Estados Unidos.

En la proyección de desarrollo del sistema de la agricultura se han establecido como programas priorizados los siguientes:

Programas Agrícolas: como el arroz, frijol, maíz, sorgo, soya, frutales, viandas, y hortalizas, condimentos secos y frescos.

Programas Ganaderos: como el porcino, huevo y carne de pollo, ganadería bovina y el ganado menor.

Programas vinculados a la exportación de: tabaco, cítricos, café y cacao, apícola, la pesca y la producción azucarera y sus derivados.

Programas de ingeniería y sanidad agropecuaria: como suelos, mecanización, riego y drenaje agrícola, bioproductos, piensos industriales y la sanidad agropecuaria.

Algunos de ellos serán objeto de análisis en las cuatro Comisiones de Trabajo organizadas en este Taller, ya que resulta vital continuar avanzando en la integración entre los Centros de Investigaciones, las universidades, los Grupos Empresariales y los productores, lo que permitirá lograr un efectivo encadenamiento productivo, constituir los Polos Científico-Tecnológico y Productivos que resulten factibles en cada región del país, para aplicar los principales resultados de impacto que hemos identificado en este proceso de integración, entre los que se encuentran los siguientes:

Además, en este escenario, es importante tener en cuenta que el vínculo entre el conocimiento, la ciencia, la tecnología, la innovación y los sectores productivos exige al menos de:

  1. Un buen potencial humano, cuya base es el sistema educativo (a todos los niveles), científico y tecnológico.
  2. Instituciones generadoras de conocimiento sólidas como las universidades y los centros de investigación.
  3. Un sector productivo con necesidad, interés y capacidad de apropiarse del conocimiento.
  4. Voluntad política para favorecer la gestión del proceso, la movilización de las potencialidades existentes en el país y su aprovechamiento eficiente.

En resumen, la aplicación de los resultados de la ciencia, la tecnología y la innovación constituyen uno de los factores propulsores del desarrollo del sector agroindustrial y la economía nacional, para generar productos y servicios de alto valor agregado, dirigidos a mejorar la calidad de vida de la población, incrementar los renglones exportables y sustituir importaciones, todo ello sustentado en las siguientes premisas:

  1. Lograr avanzar en el desarrollo del sector y obtener más eficiencia a partir de la innovación derivada de la investigación y el desarrollo, y con ello contribuir a la soberanía y seguridad alimentaria del país a partir de las políticas y programas de desarrollo aprobados.

  2. Eliminar los nudos que atan el desarrollo de las fuerzas productivas y la innovación, quitar trabas y burocracia que enlentecen los procesos, así como utilizar las tecnologías adecuadas en cada caso, aprovechar todas las potencialidades y la capacidad emprendedora existente en el país.

  3. Lograr un real encadenamiento para incrementar las exportaciones y sustituir importaciones con productos de calidad y alto valor agregado. Importar solo lo que no se puede producir en el país y lograr una mayor integración con las universidades y los politécnicos agropecuarios.

  4. Continuar proyectando el desarrollo en lo estratégico, pero avanzar en el corto plazo generalizando los resultados de la ciencia, optimizando el uso de los recursos en lo que dará resultados económicos con mayor inmediatez y con esos ingresos continuar avanzando.

En correspondencia con lo anterior y la proyección de desarrollo del sector hasta el 2030, desde la ciencia se debe trabajar hoy de forma priorizada para dar respuesta a las siguientes prioridades:

  1. La producción y certificación de semilla, con prioridad en el caso de las raíces y tubérculos, los pastos y forrajes, considerando la semilla agámica, botánica y biotecnológica.
  2. El incremento de la producción de maíz en granos, soya, sorgo, yuca, forrajes y plantas proteicas con destino al Balance Nacional de Alimento Animal, incluido el desarrollo de fuentes alternativas de alimentos con materias primas nacionales.
  3. La producción de medicamentos de uso veterinario, incluyendo el uso de la medicina natural y tradicional.
  4. El desarrollo y producción de bioproductos, incluyendo los productos de origen mineral.
  5. La producción de carne y leche vacuna, pollo de ceba y carne de cerdo y ganado menor, cerrando el ciclo con el tratamiento de los residuales generados en el proceso productivo.
  6. El uso eficiente de los recursos naturales (suelo y agua) y la energía, considerando las fuentes renovables, así como los problemas asociados al drenaje.
  7. El incremento de la capacidad de procesamiento industrial, almacenamiento y red de distribución para el abastecimiento a la población, el turismo y la exportación.
  8. La informatización y automatización de los procesos agroindustriales.
  9. La implementación del Plan de Estado para el Enfrentamiento al Cambio Climático: Tarea Vida, en relación a proponer los cambios en el uso de la tierra como consecuencia de la elevación del nivel medio del mar y la sequía; mejorar las condiciones de los suelos, introducir y desarrollar variedades resistentes, y dirigir la reforestación hacia la máxima protección de los suelos y las aguas en cantidad y calidad.
  10. La gestión de riesgos de desastres, los servicios de agro-meteorología y el fortalecimiento de los Sistemas de Vigilancia y Alerta Temprana.
  11. La gestión y desarrollo cooperativo.
  12. Perfeccionar los Sistemas de Innovación, Asistencia Técnica y Extensión Agraria, acorde a los diferentes sistemas y formas productivas existentes en la actualidad.

Compañeras y compañeros:

Alcanzar la sostenibilidad alimentaria de forma económicamente viable, socialmente relevante y ambientalmente sostenible, implica un cambio de mentalidad que permita transformar el modo de interpretación e intervención de todos los actores involucrados en el desarrollo del sector agroindustrial. Desde este compromiso, el gobierno espera del Sistema de Ciencia, Tecnología e Innovación, su renovación y reorientación para que su participación sea relevante en el enfrentamiento de los desafíos actuales y futuros del sector agroalimentario.

Estamos conscientes, que alcanzar este objetivo, implica una alta responsabilidad de todos los aquí presentes, y no nos sentiremos satisfechos hasta haber cumplido el compromiso contraído con el Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, a partir de la misión dada por el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz y ratificada, en varias ocasiones, por el Primer Secretario del Partido Comunista de Cuba, Raúl Castro Ruz, cuando refieren que la producción de alimentos es un asunto de seguridad nacional y para ello, a la voluntad y al empleo de recursos hay que unirle la disciplina tecnológica, la experiencia de los productores de avanzada y los avances de la ciencia, solo así, lograremos resultados productivos muy superiores.

Cumplir esta indicación, es la mejor forma de demostrar lo que pueden hacer los hombres y mujeres de ciencia y de pensamiento para lograr la eficiencia, competitividad y sostenibilidad de las cadenas agroindustriales y, con ello, avanzar en el logro de una agricultura muy desarrollada, muy avanzada, una agricultura de la que podamos sentirnos orgullosos.

Finalmente, les deseo éxito en estos días de trabajo, estamos convencidos que juntos llegaremos más lejos y más rápido, construyendo entre todos, el modelo de desarrollo sostenible del sector agroindustrial que necesita nuestro pueblo.

Muchas Gracias.