El deportista Jhoen Lefont tiene registros avalados por el Libro Guinness de los records. En el 2013 fue seleccionado mejor atleta de Cuba en la categoría de deportes especiales. Foto: Jorge Luis Coll
Su primer deporte fue la natación, en la que comenzó desde la primaria en la provincia de Matanzas. Tres años más tarde pasó al polo acuático, donde empezaría a consagrarse tras realizar buenas demostraciones que lo llevarían finalmente, con el paso del tiempo, al equipo nacional.
Hoy Jhoen Lefont se mantiene vinculado al agua, aunque hace un tiempo no se dedica a la natación ni al polo acuático. Encontró una misión en trasladar al agua las modalidades de dominio del balón y se ha vuelto una figura conocida en el ámbito deportivo cubano. Sus registros, avalados por el Libro Guinness de récords, lo hacen sentirse orgulloso y esforzarse más cada día para desarrollar sus habilidades.
¿Por qué cambias el polo acuático por el dominio del balón?
"Ya en La Habana, en el equipo nacional, me topé con bastantes obstáculos, muchos viajes a los que yo podía ir y no me llevaban a las competencias. Había su piña y quedaba fuera, aunque alguna vez me incluyeron. Por ejemplo, en el 2008 fui el jugador más valioso del torneo de polo de la Olimpiada del Deporte Cubano y no me llevaron meses después a un certamen en Venezuela y eso me marcó. Más tarde nos pusimos de mala suerte y Cuba no asistió a los Centroamericanos de Mayagüez, lo que afectó el ciclo completo, y ahí decidí dedicarme con mayor seriedad al dominio del balón, que practicaba en Matanzas como un hobby".
Lefont confiesa que jamás pensó en llegar a implantar récords en esa actividad, pues lo hacía como un ejercicio para fortalecer las piernas. Cada día incrementaba su cota hasta que logró 200 golpes. Fue entonces cuando el preparador lo incitó a contactar con Douglas Hernández, pionero del dominio del balón en Cuba.
“En 2009 fui a ver un récord y lo conocí, le expliqué todo y fuimos a una piscina. Él pensaba que era dando pie y cuando llegamos al hotel Panorama le dije que no podía hacerlo en ese lugar porque era muy bajito. De ahí brincamos al Comodoro y él se quedó loco con aquello”, recuerda el expolista, quien realizó su primer récord en febrero de 2010 con 534 testarazos en el Habana Libre, marca que superó en noviembre de ese año, cuando llegó a 1 010 contactos en el Meliá Cayo Coco, de Ciego de Ávila, en la modalidad de más toques consecutivos con la cabeza flotando con ejercicios de brazos y piernas.
En ese momento todavía llevaba el dominio y el polo al mismo tiempo, lo cual se le hacía muy duro por el gran volumen de actividad que esto implicaba.
¿Cómo surge el sobrenombre de “el delfín”?
-En el 2013 me invitan al acuario a hacer un espectáculo con los delfines por el cierre del verano. Estuve ensayando dos días con ellos y todo salió muy bien. A partir de ese momento se empezó a comentar, hasta que un periodista sacó un trabajo en Matanzas titulado "El delfín de los récords Guinness", pero creo que el sobrenombre se fue gestando con el paso del tiempo.
¿Qué importancia le das al trabajo de las personas que están contigo en la preparación?
-Este deporte requiere mucho sacrificio y el tema de los récords no es una cosa fácil. Tengo mi equipo creado y para mí el soporte de todos ellos es fundamental. Pongo el ejemplo de las imágenes subacuáticas que son muy importantes y sin el apoyo de los camarógrafos del acuario no sería posible. De igual manera pasa con mi entrenador Del Valle y la gente del polo acuático, asisto mucho a sus prácticas y eso me ayuda.
Jhoen Lefont es conocido como "el delfín". Foto: Jorge Luis Coll.
¿Has tenido referencia sobre alguien que practique el dominio del balón en el agua?
-Hay un mexicano llamado Abraham Muñoz, conocido como "soccerman". Tiene varios récords en tierra y me contactó para decirme que quería batir mis registros en el agua, porque él lo hacía hace mucho tiempo como ejercicio. Me etiquetó en un video en el cual conseguía 60 golpes, pero está lejos todavía.
¿Cómo recuerdas el primer récord Guinness?
-Fue el 28 de abril del 2012, cuando logré 1 203 contactos. Ese fue mi primer registro homologado por Guinness, que me pedía alrededor de 50 toques para incluirme en los récords cuando yo andaba por los 1 010, imagínate. El certificado llegó a finales de ese año, en el que además me seleccionaron también entre los mejores atletas de Cuba conjuntamente con Erick Hernández. Aquello fue para mí un mérito tremendo, pues en el polo acuático es muy difícil llegar ahí. Eso me dio fuerza para enfocarme y decidí que había terminado en el polo.
Más récords y la voluntad de seguir
El llamado delfín del fútbol reconoce que le dolió muchísimo dejar un deporte practicado desde los doce años y todavía hoy siente ganas de jugar, pero el camino trazado en el dominio era muy sólido y se seguiría llenando de lauros.
En 2013 llegó su segundo certificado Guinness tras lograr 1 503 testarazos a la esférica y fue seleccionado el mejor atleta de Cuba en la categoría de deportes especiales. Posteriormente, en 2014, consiguió un récord con lastre y también fue incluido entre los más destacados de la Isla.
“Este deporte requiere mucho sacrificio y el tema de los records no es una cosa fácil", dice el deportista matancero. Foto: Jorge Luis CollEn 2015, cuestiones extradeportivas lo apartaron un tanto de las piscinas, pero no hubo que esperar mucho para volver a ver a Lefont brillar una y otra vez.
“Intenté superar los 1 503 toques en 2016. Fue uno de los momentos inolvidables. Había entrado un frente frío y la temperatura y el viento jugaron mucho en mi contra. Recuerdo que las personas allí presentes rodearon el borde la piscina para impedir que el aire me diera directamente.
“Todo eso influyó en la concentración y conté mal, pero por suerte la marca se mejoró en diez toques, aunque pensaba haber pasado los 1 700”, rememora el plusmarquista y añade que se recogieron todas las pruebas importantes, a la postre, para hacerse con su tercer certificado Guinness".
Al año siguiente implantó un récord de más tiempo manteniendo el balón en equilibrio sobre la cabeza, el cual no fue homologado porque la piscina no tenía la profundidad suficiente. “Ese año no estuve contento, pues las marcas que pudieron ser Guinness no se concretaron por errores de nosotros”, explica Lefont.
Cuando se le pregunta qué se necesita para hacer dominios en el agua, responde que “varias cosas, pero creo que es fundamental entrenar desde chiquito. Se hace muy difícil que venga alguien a romper un récord como puede suceder en tierra”.
Para Lefont es preciso que el dominio del balón adquiera una jerarquía superior, pues no es fácil conseguir tantos reconocimientos y marcas como lo hacen los dominadores cubanos.
“Estamos tratando de tener más importancia, pero somos nosotros mismos quienes organizamos los eventos y si tuviéramos más apoyo todo quedaría mejor. Yo he pensado dejarlo, pero no lo he hecho, pues en primer lugar me gusta lo que hago y está la familia detrás, que siempre te da fuerzas para seguir adelante”.
En agosto de 2018 el delfín de fútbol salpicó de récords el hotel Meliá Cohíba tras romper dos marcas en un mismo día, luego de golpear el balón en 1 664 ocasiones y conseguir 162 golpes en un minuto.
Pero, como si no fuera suficiente, en noviembre también vivió otra jornada de récords por partida doble en el complejo de piscinas Baraguá. Allí implantó dos nuevas cotas tras nadar 50 metros con el balón en equilibrio sobre su cabeza en 1:16:44 minutos y recorrer 325 metros sin dejarlo caer al agua.
De esta manera, el atleta matancero piensa en nuevos récords Guinness, y continúa en su empeño de consagrarse como uno de los atletas más reconocidos de la disciplina.