No nos gusta que se burlen de nuestra inteligencia, ni de nuestra historia y cuando se aparecen unos charlatanes con ínfulas de lidercillos, hablando en nombre de Cuba mientras se retratan con el hombre que nos tumbó el avión de Barbados o felicitan a los traidores que llegaron y quedaron en Playa Girón, se nos sube el cubano pá la cabeza.
Cuando alguien habla mal de nuestra isla y se forra de mentiras, para luego tratar de forrarse de dólares, mientras espera que le creamos el cuento de que en verdad le interesa el bienestar de todos, se nos sube el cubano pá la cabeza.
Cada vez que dos o tres canijos van, como el perro, a lamerle las botas al yanqui y a tirarse fotos con los mismos que quieren matarnos de hambre, para luego pedir que nos jodan la vida en nombre de la libertad, se nos sube el cubano pá la cabeza.
Si alguien nos pide que olvidemos, que borremos la foto de los marines norteamericanos orinando sobre la estatua de Martí, que evitemos la palabra comunismo o que tratemos de ser más ¨cariñosos¨con los imperialistas, se nos sube el cubano pá la cabeza.
Y aquí viene entonces la respuesta de la pregunta: cuando se nos sube el cubano, la cosa se pone de avispa con panal revuelto, de no me toques la bandera que se te cae la mano y se arma un titingó que asusta mercenarios y estremece calles. Cuando se nos sube el cubano se nos mete en el cuerpo el alma indomable de Maceo y la palabra encendida de Fidel.
(Tomado de La Bicicleta)