Loisys Inclán: “El policiaco cubano no trata de copiar a otros” (+ Fotos y Video)

Loisys Inclán. Foto: Cortesía de la entrevistada.

Loisys Inclán, la única mujer directora del dramatizado Tras la huella, reconoce que hacer policiaco es complicado. “Aunque el público, en ocasiones, subestime el trabajo que requiere, me encanta lo que hago. No he querido irme a incursionar en otros audiovisuales, pero soy del criterio de que, como programa, tenemos mucho que mejorar”.

Graduada de la escuela Hermanos Martínez Tamayo -cuando aún era Instituto Politécnico-, y posteriormente de Derecho, Loisys siempre tuvo afinidad con el tema de los audiovisuales. “Una vez terminada la carrera, empecé el proceso para las pruebas de ingreso a la FAMCA. Me fue complicado porque tuve que optar por las plazas de trabajadores, pero con mucha insistencia y perseverancia logré entrar”.

Al mismo tiempo, empezó su vinculación con Tras la huella. “Desde el primer momento que formé parte del equipo de realización, todos me apoyaron. Los especialistas y los técnicos me acogieron muy bien y ayudaron mucho. Empecé como asistente de dirección en unos 20 programas, después fui co-directora y luego tuve la oportunidad de dirigir. En esa función llevo alrededor de cinco años”.

De sus primeros tiempos recuerda, especialmente, el trabajo con otros directores.  “Estaba rodeada de muchos de los buenos. De ellos aprendí muchísimo. Compartí con Felo Ruiz, Jesús Cabrera (Chucho), quien fuera director también de otros policiacos cubanos como En silencio ha tenido que ser y La frontera del deber”.

Aunque de todos aprendió y las enseñanzas que le transmitieron trata de llevarlas a la escena, Loisys ha creado sus propias estrategias a la hora de dirigir, “con lo que he ido aprendiendo, he ido conformando mi propio librito con mis maneras de hacer”.

Proceso de creación

Una de las locaciones seleccionadas. Foto tomada del perfil en Facebook del programa.

Tras la huella es un dramatizado, de alrededor de 50 minutos de duración, que refleja el quehacer de los oficiales del Ministerio del Interior, relacionados con la investigación y resolución de diferentes delitos. Este es un espacio que cumple con los códigos del policiaco, pero con un objetivo profiláctico y educacional, con la intención de llegar a todo tipo de público.

Según Loisys, “el trabajo empieza con la distribución de los casos, es decir, con los expedientes que ya han tenido un juicio y una sentencia. Estos tienen un nivel de aprobación por parte de nuestro grupo de asesores para ser llevados a escena y se dan a conocer, siempre y cuando ya haya pasado un tiempo del juicio”.

Entonces pasan a manos de los guionistas. En el equipo hay varios de ellos, alrededor de seis. Contamos además, con una asesora de dramaturgia, Nilda Rodríguez, una escritora con un historial tremendo, entre sus méritos destaca haber escrito Día y noche, y Su propia guerra. Ella es quien aúna a todo los guionistas y los lleva por un mismo sentido. Cuando terminan de escribir, el guion llega a los directores y asesores para, en un trabajo de conjunto, determinar cómo llevarlo a escena.

El proceso creativo se nutre del intercambio que se logra entre las tres partes del equipo. Como directora, yo puedo proponer lo que, según mi modo de ver, le falta a la historia. En las cosas que no entendemos, desde el punto de vista policial, intervienen los asesores. También puedo proponer ideas en cuanto a la concepción de los personajes. Hay algunos que se deben mejorar, pues a veces por el tiempo que está previsto para el capítulo, hay que buscar otras maneras de desarrollar su conflicto.

Cuando se termina esta fase, se empieza la etapa de la pre-filmación que dura cerca de un mes. En este momento se analiza el guion con otros miembros del equipo como el productor, diseñador de vestuario, ambientador, y también se busca el casting. Se empieza a trabajar con los actores, y se eligen los lugares donde se filmará.

Para la selección de las locaciones exteriores, tenemos un mecanismo bastante hilvanado, donde el productor general y de rodaje, traen una propuesta con fotos y las características del sitio. Esta sugerencia debe estar en concordancia con lo planteado en la caracterización del personaje, de cómo debía vivir y en qué ambiente se desenvolvería, qué tipo de casa debía tener o en que restaurante u hotel se desarrollaban los acontecimientos. De no ser así, se cambia. También hay que seleccionar las opciones que se nos acerquen bastante, porque hay que tener los pies sobre la tierra y ser prácticos. A veces hay que centrar locaciones.

En esta etapa hago también mi plan de rodaje, que normalmente establece grabar dos capítulos a la vez, así sean monotemáticos o tengan una continuidad entre ellos. Este proceso puede implicar alrededor de 22 días de trabajo.

Hay que ser muy meticuloso en lo detalles. En ocasiones el público no tiene idea de todo el trabajo que hay detrás. Grabamos dos casos a la vez, que a veces no tienen nada que ver. Eso es complicado, pero ya estamos acostumbrados. Se trata de centralizar y aunar rodajes, aunque es difícil pues tienes que saltar de uno a otro.

Por suerte, para el tema de la continuidad de las escenas existen especialistas, pues a veces se graba una escena durante tres días seguidos y luego se retoma después de una semana.

Luego pasamos a la filmación, que es la parte que más nos gusta a los directores, ahí en el rodaje es donde ponemos toda nuestra creatividad, y ya se comienza a ver la historia caminando.

Una vez finalizada la puesta, viene el trabajo de postproducción y edición de las tomas, que también es complicado, pues son 57 minutos que hay que musicalizar y editar con todos los parámetros”.

Ingredientes del policiaco cubano

Foto tomada del perfil en Facebook de la serie.

“El público, en Cuba, está bastante actualizado en cuanto a los contenidos televisivos y a los modos de hacer audiovisuales en el mundo. Hoy la televisión vive un momento de esplendor con las series, por lo cual hacemos todo lo posible con los recursos que tenemos y buscamos soluciones todo el tiempo para brindarles un producto de calidad. A pesar de ello, el policiaco cubano tiene sus características y no trata de copiar a otros.

Para que sea exitoso, lleva unos ingredientes que no se pueden obviar: acción, suspenso, intriga. Eso no se logra si desde el primer momento se está mostrando quién es el personaje negativo. Entonces deja de tener atractivo el programa. También depende del caso que se esté investigando, de cómo se escriba y se maneje.

Por ejemplo, en Jaque de caballos, un programa dirigido por mí que salió al aire hace algunas semanas, no podíamos ocultar a los matarifes, si queríamos mantener la trama.

Sin embargo, cuando es un asesinato u otro tipo de caso, como un ladrón que estuvo involucrado en un robo con fuerza, es más fácil manejar la intriga pues puede haber varios sospechosos.

Por otra parte, en los casos de los estafadores, lo más atractivo es ver desde el principio al personaje, para ver cómo se desarrolla y conocer su perfil sicológico. Es muy interesante ver a los actores desdoblándose en estas personas mentirosas. Uno de los primeros capítulos que dirigí, y uno de los que más me ha gustado, se llamaba Ingenuo, era de una estafadora, que se disfrazaba de embarazada y fue un personaje muy difícil de trabajar, pues se desdoblaba y tenía muchas facetas.

En otro de los programas que dirigí, el caso Cuentas claras, a un hombre lo desmiembran y lo lanzan a una presa, había alrededor de cinco sospechosos y no es hasta el final que no se conoce quien es el asesino. También en otro de mis programas se logró girar todo hacia un sospechoso: Presunto culpable.

La manera de mantener la intriga que utilizan los otros directores también ha estado interesantísima. Se han visto casos en los que se muestra primero el proceso de la investigación y luego los delincuentes.

En esta temporada se ha visto un cambio. Optamos por vincular dos casos en un mismo programa, pues algunos de estos por sí solos serían un poco simples. También para que mantengan un ritmo y hacerlos más atractivos. Uno de los que yo dirigí, Al descuido, fue construido de esta manera, por una parte, los muchachos jóvenes robaban en los carros cuando los dejaban abiertos y estaba, por otro lado, un ladronzuelo que robaba en los patios de las casas. Los dos constituyen robo con fuerza. También da la posibilidad de ver al equipo de oficiales trabajando en los dos casos al mismo tiempo.

Para escribir estos guiones se requiere de mucha habilidad. Se necesita poner toda nuestra creatividad en crear guiones inteligentes, que muestren cómo nuestros policías y oficiales hallan soluciones hábilmente.

No copiar ni a unos ni a otros

Varios retos tiene ante sí un programa como este. Foto tomada del perfil en Facebook de la serie.

“Hubo un tiempo en que otro programa, la serie UNO, le hacía la competencia a Tras la huella, y eso era bueno, pues la competencia siempre te mueve el piso y te hace querer hacer las cosas mejores. Ojalá existieran varios espacios que trataran las dinámicas del policiaco, de la acción y la investigación.

El tema de la acción nos costaba trabajo. Nosotros queríamos ver más la investigación. El hecho de que apareciera UNO, hizo a mucha gente nuestra darse cuenta de que teníamos que buscar nuestras propias maneras de hacer y defenderlas, no copiar, no repetir, sino revisar nuestros contenidos y ver qué nos falta como programa.

Ambos son programas con características diferentes, UNO se basaba en caso reales, pero con posibilidad de más ficción, mientras Tras la huella ha seguido una línea, desde su creación, que se apega más a la realidad de los oficiales, de los casos y del Ministerio del Interior en general.

También nos pasaba cuando salían los dos programas a la vez, como dijera la broma de Pánfilo, que los mismos actores trabajaban como delincuentes en uno y como buenos en otro. Nos pasaba eso porque trabajábamos con muy buenos actores que se adecuaban a las características de los personajes. Pero no debería suceder, porque al televidente se le quedan grabadas en la mente las imágenes de cuándo el actor hizo de ladrón o asesino, y luego verlo en el rol de policía es contradictorio.

En el caso de los actores, tratamos incluso de no repetirlos en las dos temporadas que estrenamos, en veranos y a finales de año. Hay actores que desde que se plantea el guion, el director los tiene definidos para algunos personajes, pero también hacemos casting. Yo, al menos, tiendo mucho a hacerlo, para conocer a artistas jóvenes.

Uno tiene que buscar su propia identidad en el programa y ser original, porque eso es lo que te asegura un espacio privilegiado por las audiencias. El televidente tiene que sentirse atrapado, no solo con la historia, sino con la continuidad dramática.

Ahora es importante pensar en un diseño de temporada, pues salimos al aire en verano y a finales de año. Y ojalá pudiéramos hacer más, pero las cuestiones técnicas (solo dos cámaras) y otras nos lo impiden. Hacemos solo 24 capítulos, aunque la televisión nos pidió cubrir todo el año.

Nos cuesta mucho encontrar la continuidad de un capítulo en otro, aunque varias veces, escritores y directores nos hemos planteado una estrategia en la cual se le dé seguimiento a algún conflicto. Nos falta también, en ese diseño, sentarnos a pensar cuántos casos de cada tipo tendremos, para balancear los contenidos, que no todo sean casos de corrupción o fraude, ni todos asesinatos, aunque estos últimos son más fáciles desde el punto de vista de producción, y están también entre los preferidos del público.

Tenemos que mejorar muchísimo en cuanto a acción, en cuanto a ser más atrevidos con la puesta en escena, y lograr que los personajes sean más atractivos para que el público se identifique más con ellos.

Nosotros en el equipo siempre nos hemos planteado que los personajes de Tras la huella, pueden mejorar y tener más historia.  Eso se tenía que haber pensado desde el inicio del programa. Ahora, que llevamos casi quince años al aire, es muy difícil crear de la nada una historia, pero lo hemos intentado, hemos tratado de darle sus pinceladas a los personajes para que se vean más humanos.

Tenemos que mejorar y tener diálogos más inteligentes, no dejarnos llevar por el facilismo y transmitir los mensajes de forma sencilla. Quizás sería bueno sugerir más. También entonces tenemos que abrirnos a todas esas personas para que nos entiendan. El objetivo es que llegue a todo el mundo y que sea fácil de entender por todos. De ahí la importancia de tener un estudio de recepción y saber exactamente cómo le estás llegando al público, determinar nuestra audiencia. Sería bueno saber por qué, según mi criterio, los jóvenes no se sienten identificados con el programa y prefieren otros contenidos; quisiéramos conocer qué nos hace falta para llegar a esos televidentes.

Siempre se recoge, al final de cada temporada, por el centro de investigaciones del ICRT, la opinión de las personas al respecto. En un ocasión estuvimos en Comunicar TV, donde se estableció un intercambio con el público que asistió al espacio, y también en Entre tú y yo, hemos estado nominados a los premios de la popularidad en varias ocasiones. Competimos por el primer lugar con Vivir del cuento, aunque al cubano le gusta mucho el humor, ha mantenido siempre esa tradición del policiaco. Aunque nos falten por mejorar algunas cosas, Tras la huella se mantiene entre los preferidos del público. Hemos podido conocer que en las prisiones, por ejemplo, el programa goza de gran aceptación.

Particularidades del rodaje

El rodaje no resulta nada fácil. Foto tomada del perfil en Facebook de la serie.

A veces los directores tenemos mucha presión arriba, pues no solamente dirigimos a los actores. También existe un equipo detrás de ti que está a la espera de tus decisiones, o se trabaja contra el reloj, pues están establecidas unas 12 horas de trabajo y, si por alguna razón se empieza a grabar con retraso, ya sobre las 8 de la noche hay que terminar.

El equipo está constantemente trabajando. Los únicos que rotamos somos los directores, que somos tres fijos, y otros que, en algún momento también dirigen como es el caso del actor Omar Alí.

Los rodajes son muy estresantes, pero a uno le gusta y le apasiona lo que hace. Hay escenas que necesitan más tiempo y son más complejas que otras. Específicamente, las de acción son muy complicadas de grabar, requieren muchos planos, también las que llevan una alta carga dramática por parte de los actores hay que trabajarlas con mucho cuidado.

Un caso que me costó mucho trabajo fue una violación de una muchacha, se llamó Falso techo. Fue complicada la puesta en escena del acto de cómo la violaban. Eso es un tema sensible. En estos casos se trata de mostrar y no mostrar. De ser muy sutiles con las imágenes. Hay que sugerir, crear escenas inteligentes para que el público le haga rechazo a ese violador y a sus acciones. La actriz fue una muchacha joven seleccionada mediante un casting y luego por esta actuación fue nominada a los premios Caricato.

Hay que estar buscando soluciones todo el tiempo. El momento del rodaje es complejo, pues pueden ocurrir imprevistos, por ejemplo, un carro que entraba en la primera escena y se rompió, o cuestiones de la comida y otras que no llegan. Eso le pasa incluso a los grandes directores.

También en los rodajes hemos tenido accidentes, por ejemplo las detenciones las hacen policías de verdad, a los que hay que recordarle que estamos trabajando con actores. Hemos tenido accidentes, por ejemplo, en el momento de ponerles las esposas a los actores o algunos golpes a la hora de montarlos dentro de la patrulla.

También tenemos un grupo de acción, que son figurantes, y han recibido un entrenamiento en defensa personal para realizar las maniobras más difíciles. Con ellos no hemos tenido problemas, porque saben cuidarse y cuidar a los actores.

En cuanto al tema de las filmaciones en exteriores, por suerte el cubano, por su naturaleza, es colaborador y solidario. Nos han ayudado mucho en todas las locaciones que hemos tenido.

La policía nos ayuda mucho con el tema de cerrar las calles. Cuando las escenas lo requieren, pedimos un autorizo y, claro está, escogemos calles no tan transitadas. Ya hemos filmado en todos los municipios de la capital. Llega un momento que repetimos pues hay lugares que nos gustan mucho y para referirnos a ellos decimos vamos para el estudio de Tras la huella en tal municipio, pero tratamos de no repetir mucho porque el proceso dentro de una casa es muy complicado. Aunque la familia sea muy colaboradora. Y también para que el televidente no identifique esos detalles reiterativos, pues el público se da cuenta enseguida de cuando se están repitiendo calles o casas.

Dentro de los hogares, las familias nos ayudan muchísimo permitiéndonos grabar, pero a veces de tanto que quieren ayudar, llegan a interrumpir las grabaciones. Hemos tenido que pedirles a los vecinos que por favor hagan silencio o que quiten la música. A veces en las casas hay niños pequeños y las madres están haciéndoles el almuerzo y tienen la batidora puesta y hemos tenido que parar y pedirles que por favor, colaboren con la grabación, así mismo con el motor del agua y otros ruidos.

A veces estamos cinco horas rodando dentro de una sala o un cuarto, quitándole la intimidad y la comodidad a esa familia, trabajamos con muchos cables y alrededor de 40 personas están entrando y saliendo constantemente de una locación. Se nos han dado otras situaciones de alguien que rompe un adorno o algunas otras cosas dentro de las casas. En el capítulo Presunto culpable, terminamos rompiendo la cama mientras filmábamos una escena de la muchacha y el supuesto asesino dentro del cuarto.

También en ese caso, la última escena, es una pelea y el muchacho que está comiendo tira el plato con la comida al suelo, eso se filmó en varias tomas y en las repeticiones se iba ensuciando el lugar. En el plato había arroz con huevo y aguacate y luego no fue fácil limpiar todo eso del suelo.

En video, conozca más detalles de este dramatizado: