A propósito de la repercusión que han tenido las apostillas del músico cubano Robertico Carcassés en el concierto homenaje a los Cinco Héroes cubanos, el 12 de septiembre de 2013, en la Tribuna Antimperialista José Martí, publicamos algunos mensajes que registran hoy medios digitales y blogueros cubanos.
Silvio Rodríguez, en su blog Segunda Cita
Debo aclarar que no invité a Robertico Carcassés a mis conciertos en los barrios. De la misma forma que no he querido hacer “un show” de esos conciertos, asumiéndolos como parte de la función natural de un músico, tampoco he invitado a otros, sino que he preferido tomar nota de los colegas que voluntariamente se han ido ofreciendo. En este caso está Robertico, desde hace mucho.
Tomé la decisión de que fuera precisamente en los próximos dos conciertos, al enterarme de que había sido sancionado a una separación indefinida de su función social.
Creo que Robertico cometió una gran torpeza al escoger el acto por la liberación de Los Cinco para lanzar su pliego de reclamaciones. Hubiera preferido que lo hiciera en otro concierto, en un disco, en otro ámbito, porque considero que la lucha por la libertad de Los Cinco es una bandera sagrada del pueblo de Cuba, muy por encima de otras consideraciones.
Lamentablemente, a la torpeza de mi compañero siguió otra por parte de la institución que rige el trabajo de los profesionales de la música en Cuba.
Por repudio a prácticas de este tipo en otros tiempos, por rechazo a la idea de que volvieran a instaurarse, tomé la decisión de invitar a mis próximos conciertos al músico sancionado, porque un error no debe conducir a otro, pero sobre todo porque me parece espantoso que la causa de Los Cinco pueda usarse como pretexto para un acto de represión.
Como ciudadano cubano, Robertico tiene derecho a manifestar en su país lo que piensa. Me parece un error lamentable que lo haya hecho en el acto por nuestros héroes atiterroristas, que han sacrificado sus vidas por la seguridad del pueblo. Asimismo tampoco estoy de acuerdo con la sanción desmedida de prohibirle a un músico realizar su función.
Cuando una persona pública se expresa controversialmente, le corresponde a la opinión pública ponderarlo. Espero que más temprano que tarde comprendamos esto y actuemos en consecuencia.
Vivan Gerardo, Ramón, Fernando, Antonio y René.
NOTICIA: La Habana, martes 17 de septiembre de 2013, 17:45 hs.
Autoridades del Ministerio de Cultura se reunieron hoy con Robertico Carcassés y las conversaciones fueron tan positivas que han decidido dejar sin efecto la sanción.
Dicen que la gente hablando se entiende. Ojalá así sea siempre.
En La Jiribilla
Carta de Digna Guerra, Directora del Coro Nacional de Cuba
La Habana, 16 de Septiembre de 2013.
“Año 55 de la Revolución”.
A: Revista “La Jiribilla”.
De: Digna Guerra. Directora del Coro Nacional de Cuba.
Compañeros:
Me dirijo a ustedes para manifestar mi indignación por la actitud del músico Robertico Carcassés durante el concierto por los cinco el pasado 12 de Septiembre en la Tribuna Antiimperialista “José Martí”.
No se trata de que no podamos tener opiniones diversas. Se trata de tener ética y responsabilidad para plantear nuestros criterios en su justo lugar y momento. Utilizar ese escenario, en que numerosos artistas estábamos representando a todo un pueblo en una batalla sagrada para la nación, es un acto absolutamente reprochable, que cuando menos revela egoísmo y falta de sentimiento colectivo.
La reacción del público fue la mejor respuesta que tuvieron sus palabras, y eso lo debe hacer pensar. Ninguna de las casi cincuenta agrupaciones y solistas que allí actuamos por nuestra propia voluntad y convicción podemos estar de acuerdo en que nadie empañara, como lo hizo Robertico, el mensaje claro y firme que los artistas y el pueblo de Cuba estábamos enviando al mundo y en particular al gobierno de los Estados Unidos.
Como cubana, como músico y como madre considero inaceptable este hecho y me siento ahora más comprometida que nunca con la causa de Los Cinco, con la Revolución y con los jóvenes que cada día me esfuerzo en formar para la cultura y para la Patria.
Fraternalmente,
Maestra Digna Guerra.
Premio Nacional de Música. Directora del Coro Nacional de Cuba y participante del Concierto.
Eduardo Sosa, cantautor
El concierto del día 12 unió a artistas de muy variados géneros e intereses estéticos y el respeto que de forma general primó en el mismo ha sido opacado por las agencias de prensa internacionales pues les interesa más publicitar la inconformidad de uno entre los muchos músicos que estuvimos esa noche.
Yo ya me había marchado cuando ocurrió el lamentable suceso y al día siguiente mi sorpresa fue grande al recibir la llamada de algunos amigos. Vi el video y solo entonces estuve convencido de que sí había ocurrido, hasta ese momento no lo creía.
Quiero llamar la atención sobre un detalle que sería bueno no perder de vista: Se requiere un uso más efectivo de los espacios de debate público y que todos nos expresemos libre y abiertamente sin temor a la diferencia y que a esos espacios acudan personas que sepan y puedan dar respuestas certeras y no otros a los que les asignan una tarea y terminan esgrimiendo evasivas o justificaciones de las que ni ellos mismos están convencidos.
Todas estas cosas pueden haber pesado en lo que hizo Robertico Carcassés, pero las cintas amarillas que con tanto cariño usaron y siguen usando millones de cubanos desde que se lanzó la campaña no eran, mi hermano, para pedir lo que tú pediste. Se trataba de llamar la atención del mundo hacia el reclamo y deseo de un pueblo de que esas familias se reunifiquen y esos hombres, con los que se ha ensañado la “justicia” norteamericana regresen a su país, pues defenderlo es la única razón de su encarcelamiento.
Casi me atrevo a asegurar que el propio Robertico no midió las consecuencias de sus palabras y eso lo hace irresponsable aunque no árbol para hacer leña, lo hace ver torpe pero para nada desechable y puede que hasta haya sido ingenuo pero nunca mediocre pues su talento es tanto que no dudo que en su camisa o en su muñeca aun podamos ver una cinta amarilla.
Carta del músico guantanamero Conrado Monier
Guantánamo, 16 de septiembre de 2013.
A: Revista “La Jiribilla”.
De: Conrado Monier.
Buenos días, hermanos de la revista “La Jiribilla”: Les pido que publiquen esta nota:
Ante todo un saludo guantanamero. Soy músico cubano, comprometido con la cultura revolucionaria y quiero expresar, a través de ustedes, mi desacuerdo con la actitud del músico Robertico Carcassés en el concierto del 12 de Septiembre pasado. Soy un admirador de su música así como de la obra de su padre.
Yo también fui convocado para aportar mi granito de arena en la colosal batalla por la liberación de nuestros Cinco héroes. Con Inmenso orgullo y absoluta voluntariedad realicé la versión vocal instrumental de la canción “Tie a YellowRibbon Round theoldoaktree” que fue interpretada por más de cien bandas municipales de música y los coros del país simultáneamente el propio día 12.
Yo también quise que nuestro mensaje llegara al corazón del pueblo norteamericano, pero tú, Robertico, dañaste lo que con tanto esfuerzo miles de artistas habíamos gestado.
Lo que dijiste no es exactamente lo más grave, aunque denota una incultura política que si yo fuera tú, me esforzaría un poco por superar. Lo imperdonable es a quién se lo dijiste, dónde y en qué momento. Entonces me pregunto: ¿Para qué, Robertico?, ¿Qué querías?
Desde mi glorioso Guantánamo, a solo milímetros de los yanquis, este humilde músico cubano te dice algo: ESO NO SE HACE.
Espero que tu juventud y tu talento te ayuden a meditar y poner las cosas en su sitio. Hay valores, esos que habitan en lo más profundo de un cubano verdadero, con los que, Robertico, no se juega.
Conrado Monier.
Músico, compositor, arreglista y director guantanamero.
En el blog La pupila insomne, de Iroel Sánchez
Tanmy sobre el concierto del 12 de septiembre
El pasado 12 de septiembre, a quince años del inicio del injusto encierro de Gerardo Hernández, Antonio Guerrero, Ramón Labañino, Fernando González y René González en cárceles norteamericanas, los músicos cubanos fuimos convocados a unirnos al clamor de nuestro pueblo por su libertad y regreso definitivos a la Patria.
En aquel encuentro de tantos músicos, tuve dos momentos de participación, el primero acompañada por mi grupo “Pura Cepa”, y más tarde como integrante del grupo “Interactivo”, del cual durante años me he sentido íntimamente parte. En este segundo momento, se produjo un infeliz incidente, incongruente con el objetivo común que movilizara a tantos participantes sobre y frente al escenario. Dicho incidente me ha resultado muy doloroso en el plano personal afectivo, así como absolutamente ajeno en el ético y profesional.
Ajeno a una postura individual mantenida reflejada en mi trabajo, tanto discográfico como en la escena, que ha pretendido nutrirse de los mejores valores culturales, musicales y patrióticos que me rodean, donde se inserta el ejemplo de entereza y entrega de cinco heroicos compatriotas nuestros, centro de esta reseña.
En el blog La Joven Cuba
El favor de Robertico
Harold Cárdenas Lema, editor del blog La Joven Cuba/ Matanzas, Cuba
Interactivo es una de las mejores cosas que le ha ocurrido a nuestra música, Roberto Carcassés es un excelente artista y Cuba es un país muy complicado. El pasado día 12 de septiembre Robertico demandó en pleno concierto cambios en la política interna del país y esto provocó un revuelo que no sería tal noticia en ninguna otra nación. Pero el asunto va más allá, detrás del suceso se esconde un debate nacional sobre transformaciones políticas, niveles de tolerancia y principios que son sagrados para nuestro pueblo.
Robertico podía escoger cualquiera de sus numerosos conciertos para pedir por elecciones donde se vote directamente al presidente, acceso libre a la información y el fin de lo que los cubanos llamamos bloqueo interno, pero lo hizo en un acto sagrado para una gran parte del pueblo cubano que ese día había vestido de amarillo. Y como dice un colega bloguero: Eso no se hace Robertico.
No me cuestiono el derecho del artista de hacerlo, siempre he preferido el activismo político a la apatía de algunos músicos, pero el momento escogido no fue el correcto (por decir un eufemismo). Creo que en sus demandas se ignoraba el camino de los últimos años y primaba la exaltación, quizás motivado por la María (marihuana) por la que también reclamó su liberación. Su interpretación aquella noche fue de interés de los medios internacionales, no por su valor musical sino por su improvisación política.
¿Qué logró Robertico esa noche? Quizás la mayor consecuencia haya sido desviar la atención mediática hacia un suceso anecdótico como este y minimizar la inmensa campaña por los Cinco que culminó esa noche. Bonito favor el que le hizo Robertico a los yanquis. De lo que estoy seguro es que al tocar esos temas en ese momento, más que facilitar sus demandas las convertía en un asunto doloroso más complicado aún de abordar en el futuro.
No dudarán en elogiar y animar a Robertico para llevarlo a las filas de los que buscan socavar el orden constitucional en el país, esto ocurre porque la llamada oposición en Cuba carece de líderes naturales. Ha ocurrido antes con Pablo Milanés y otros artistas, esta necesidad obsesiva por magnificar las posiciones críticas denota su poca credibilidad, evidentemente Pánfilo no podía ser líder alguno pero quizás pudieran encontrarlo en un artista o intelectual, están en eso.
Por lo pronto, Robertico Carcassés ha cancelado todas sus presentaciones públicas y se especula sobre posibles represalias. En estos momentos en los que se mide la tolerancia política de nuestras instituciones, sería un gran error sancionarlo por algo así, por muy grande que sea el error no se puede componer este con otro. Para el próximo acto que hagamos con esta naturaleza entendería si no lo invitaran pero eso no puede convertirse en la marginación que quisieran provocar algunos, los mismos que denuncian represalias pero internamente quisieran que a Carcassés le pasara por encima un tren y así poder utilizarlo según sus intereses.
Interactivo es una de las mejores cosas que le ha ocurrido a nuestra música, Roberto Carcassés es un excelente artista y Cuba es un país muy complicado. El pasado día 12 de septiembre, en un concierto que reclamaba justicia para cuatro hombres presos que están pagando el precio por la seguridad de nuestro país, el jazz latino dio la nota mientras el reguetón tuvo una actuación y una actitud admirable, el Yonki silenció soberbiamente a los críticos de este otro género.
Esa noche aciaga, Robertico Carcassés, que era y sigue siendo un excelente músico cubano, le hizo una favor a los yanquis, pero lo hizo cantando en la Tribuna Antimperialista en un acto político, mientras otros artistas no se atreven a hacerlo por temor a que la SINA les niegue la VISA. El error de Robertico es lamentable, pero más lamentable aún sería responder desproporcionadamente, hagámonos todos un favor y dejemos el asunto como está.
En el blog La isla desconocida, de Enrique Ubieta
Carcassés no es un héroe, los héroes estaban frente a él
Enrique Ubieta Gómez, escritor y director de La Calle del Medio
¿Robertico Carcassés es un héroe? Dice en su mensaje que no puede ser oportunista alguien que arriesga el sustento de su familia para decir lo que piensa. Todo es riesgo en la vida, uno apuesta a lo que cree, y juega sus cartas. Si aceptamos la hipótesis que más nos consuela a los revolucionarios, y creemos a pie juntillas que nada ni nadie nos mueve el consenso, que no lo movemos nosotros con nuestros errores, muy a nuestro pesar, hacia la orilla de la desmovilización, entonces Carcassés actuó como un valiente. Pero si comprendemos que la retórica del amor manipulado –no de aquel que el Che defendió con su vida, el que caracteriza a un revolucionario, si es verdadero–, que insta a los explotados a la reconciliación con los explotadores, que pide el abrazo de dignos y sietemesinos, de neoanexionistas y antiimperialistas, está de moda, entonces es un gesto oportunista.
Retar la supuesta “corrección” de cualquier postura es un acto de valentía solo si no es moda. ¿Qué era “lo oficial” aquella tarde-noche en la Tribuna, en La Habana, en cada rincón y en cada casa de Cuba?, ¿el agradecimiento a cinco cubanos que estuvieron dispuestos, por amor, a entregar 15, o si fuesen necesarios 20, 25 años o toda la vida, por la de todos los que viven en Cuba, sean militantes o “disidentes”?, ¿con quiénes supuestamente compartimos culpas los revolucionarios, que Carcassés debe decirle algo a la legión de espías de la CIA que trabaja en el edificio de la SINA y luego, también, a quienes defendemos la independencia?, ¿la inconformidad, justa o no, es tan estrictamente personal que, en una convocatoria de respaldo a personas que han entregado todo, no puede obviar el reclamo de un auto, cuya venta ha sido burocráticamente pospuesta?, ¿por qué apelamos a la legítima insatisfacción que compartimos con las manquedades de nuestra prensa y la contaminamos, al hablar de “libertad de prensa o de información”, con la terminología del engaño burgués?, ¿está más informado, o políticamente más instruido, el pueblo estadounidense que el cubano?
Hoy el imperialismo cree que las revoluciones latinoamericanas, muertos o enfermos Chávez y Fidel, son más vulnerables, que es la hora final de la venganza, y apuesta a que los Lineamientos –que nos llevan a la victoria por el borde del acantilado–, nos hagan resbalar y caer en el vacío del capitalismo. No apuesta, empuja. No espera, construye consensos para la derrota.
Las palabras y los contextos cuentan. El pueblo respondió al llamado de su héroe de forma espontánea y llenó los hogares, las plazas y los cuerpos de cintas amarillas; acudió a la Tribuna, frente a la SINA, junto a René y a los familiares de los prisioneros, para declarar su repudio a la injusta prisión. Carcassés no es un héroe, los héroes estaban frente a él, y Cinco de ellos, incluido René (cuya suerte es la de sus hermanos, esté donde esté), siguen presos en cárceles norteamericanas, desde hace más de 15 años, para defender la libertad de cada uno de nosotros, también la de Carcassés. El talento musical no justifica ni disculpa el agravio.
En el blog Cambios en Cuba, de M.H. Lagarde
Robertico Carcassés y su discurso sin rima
M.H. Lagarde
No hace mucho el músico cubano Robertico Carcassés se presentó en Miami y que yo recuerde, salvo alguno que otro blog, a nadie le importó resaltar su talento como pianista, ni mucho menos sus revolucionarios experimentos musicales con el grupo Interactivo.
Bastó, sin embargo, que el músico aprovechara de manera oportunista una tribuna a favor de la libertad de los Cinco, para plantear lo que “quieren” supuestamente los cubanos de “aquí y de allá”, para que se ganara todo el espacio en la portada de El Nuevo Herald y en los blogs contrarrevolucionarios activados en la web para denigrar a Cuba.
Según improvisó, sin rima y sin ton, Carcassés en una Tribuna Antimperialista por los 15 años de prisión de los Cinco, los cubanos, y no aclaró bien “de dónde”, quieren que se elija al presidente con voto directo, que se acabe el bloqueo y el autobloqueo, que no haya diferencia entre militantes y disidentes, que todos los cubanos gocen de los mismos derechos, que haya libertad de información para crearse su propia opinión, que le vendan por fin un carro y que liberen a los Cinco y también a María, “la que piensa diferente”.
Según dijo después, en una carta publicada en la web a propósito de que el Instituto de la música lo suspendiera de actuar en sus instituciones, no tenía otra intención que darle a conocer al mundo que este país está cambiando y de esa forma hacer más visible la causa de los Cinco, que, según él, respalda.
La verdad no entiendo cómo el director de Interactivo cree que se pueda hacer visible la causa de la libertad de los Cinco cubanos presos en Estados Unidos, gritando por un micrófono nada menos que las razones de sus carceleros.
¿Sabrá el músico que el cuestionamiento de la democracia cubana, verde y autóctona como las palmas, es una de las principales puntas de lanza de quienes desde hace medio siglo quieren ver desaparecer de la faz de la tierra a la Revolución cubana?
Otro tanto ocurre con el tema del bloqueo, a quienes los estadounidenses llaman “embargo”, y según sus representantes en la ONU, donde todos los países del mundo lo condenan cada año, no existe. Las ineficiencias del socialismo cubano, según ellos, nada tiene que ver con el deseo imperial de hacer rendir por hambre y necesidades al pueblo que el pasado día 12 se vistió de amarillo para reclamar el regreso de sus hermanos.
Otra de las peticiones de Robertico coincide casualmente con la llamada libertad de información, la cual, por cierto, no existe en ninguna parte y en el caso cubano está asociada a “libertad” de circulación de la propaganda anticubana en la cual ya sea por radio, televisión o internet, el gobierno de Estados Unidos ha gastado y sigue gastando cientos de millones de dólares.
En cuanto a la libertad de María, sería preciso esperar otra misiva del músico para aclarar de quién se trata el personaje cuya causa es similar de oprobiosa a la de Los Cinco. Esperemos no sea una metáfora de los mercenarios a quienes los carceleros de los Cinco en La Habana le pagan para que, con sus “diferentes” lamentos sobre los males de la Isla por internet o cualquier otro “libre canal de comunicación”, se justifique el bloqueo, el terrorismo, o hasta una invasión contra la Isla. Todo ello, por supuesto, es precisamente lo que hace imposible que se pueda confundir a un militante con un disidente.
De lo del carro que no le han vendido ni me ocupo, cuando hay tantos cubanos de a pie, preocupados por llegar temprano a su trabajo apretados en un ómnibus.
Por último coincido, con todos, en que Robertico es un excelente pianista por lo que pienso que debería dedicarle más tiempo a las teclas y dejarles los discursos en la tribuna y las cartas en la web a los políticos –ya sean militantes o mercenarios.
Como bien él dijo en su carta publicada en Facebook. “Me importan los Cinco, pero me importa mi vida y la de los demás también”. En venideras misivas sería bueno que el músico también aclarara a qué “demás” se refiere, si a los cubanos de “acá” o a los de “allá”.