Millonarios por el cambio

Primero fue Edgardo Novick, un empresario millonario sin trayectoria pública conocida que se propuso construir un Partido y saltar a la arena política de Uruguay con el objetivo de alcanzar la Presidencia de la República. Quizá inspirado en la experiencia de Novick apareció Juan Sartori, otro asombroso aspirante a la presidencia cuyo único activo conocido es tener plata. (Fuente: Caras y Caretas)
Guillermo Tell

La analítica revista uruguaya desmenuza y analiza una tendencia, nada nueva, en este mundo, pero ahora más impulsada, de incursión de multimillonarios en la política de sus países sin enarbolar programa alguno que no sea el de favorecer que sus iguales sigan acrecentando fortunas a salvo de nubes y contratiempos.

Este último caso de Sartori, corresponde a un magnate con poses de actor holywodense ante las cámaras, que reside en el extranjero donde ha pasado la mayor parte de su vida, quien llegó a su país hace poco, para “estudiar sus problemas”, e hizo armar tarima en una feria callejera para promover su pretenso grupo electoral “Uruguayos por el cambio”. Y ya va como precandidato por el derechista Partido nacional.

Claro que también los millonarios quieren cambio. Y el que nos ocupa el de echar abajo las incómodas conquistas sociales y populares de los gobiernos del Frente Amplio, coalición política que con todas sus falencias, sostiene un proceder de abajo, del territorio de la militancia, en el que se discute por ideas y causas y el dinero para nada cuenta.

Un sustancial obstáculo para el importado magnate.