La joven paquistaní Malala Yousafzai, que sobrevivió a un intento de asesinato de los talibanes hace un año, manifestó al presidente estadounidense, Barack Obama, su preocupación respecto a los ataques de drones en su país (Fuente: AFP)
Guillermo TellNiños víctimas de los drones en Paquistán.
Muchas veces en esta vida lo que se planifica sale al revés, y esto parece haberle ocurrido al presidente Barak, quien acogió en la Casa Blanca a la jovencita paquistaní, para no quedar fuera de la notoriedad que le ha otorgado la ONU, y de la que ya se dice que ha sido hasta nominada para el Premio Nobel de la Paz.
Fue entonces la previsible bienvenida de un galardonado, que paradójicamente se montó en un discurso de guerra del que todavía no se ha bajado, y precisamente en Paquistán donde ha desplegado su más acariciado proyecto, el envío de drones que ha dejado en nombre del antiterrorismo una impresionante estela de muertes en la población civil.
"Víctimas inocentes han muerto por estas acciones, que alimentan el resentimiento de la población paquistaní" les dijo inesperadamente Malala a los anfitriones, según una versión recortada del diálogo, fuera de la nota oficial de Washington que lo redujo al tema de la educación a las niñas y jóvenes que enarbola la sobreviviente del intento de asesinato.
Sin duda alguna tuvo sus riesgos el acto de Obama, por lo pronto el que le saliera el tiro por la culata.