Los jóvenes de Estados Unidos, en número creciente, intentan encontrar trabajo como sea y para ello han renunciado a largos desplazamientos para poder vivir en casa de sus padres, han retrasado su casamiento, adquieren cada vez menos viviendas y muchos tienen hijos fuera del matrimonio debido al mayor desempleo desde la Segunda Guerra Mundial. (Fuente: AP)
Guillermo TellCifras reveladas proyectan una perspectiva sombría para toda una generación de 20 a 30 años de edad, que sale a ganarse la vida en medio de un elevado y persistente desempleo. El economista Andrew Sun, experto en estos temas, apuntó al respecto que los recientes graduados universitarios trabajan ahora de camareros, meseros y otros trabajos improvisados y tendrán que competir con los que se titulen después, es decir, otra generación más, cuando mejore alguna vez el incierto mercado laboral. Entretanto, los que carecen de instrucción superior -en general negros o hispanos- fueron los más propensos a perder su trabajo debido a la reducida demanda de mano de obra en la construcción, el sector fabril y el transporte.
La tasa de empleo de este sector etario es hoy del 55 por ciento, frente a un 67 por ciento en el 2000, y el del nivel más bajo desde fines de la Segunda Guerra Mundial, mientras que como sería de esperarse las personas de 65 años o más se aferran a sus puestos laborales, toda vez que según reconoce el conteo de población, uno de cada cinco viven en la pobreza. Con estos truenos no se ve que escampe.