Se espera que el aumento de los precios del combustible en Estados Unidos sea uno de los temas clave en las elecciones presidenciales de 2012. Aunque los estadounidenses pagan la mitad de lo que desembolsan los europeos, están muy enojados... ¿por qué? (Fuente: BBC, Washington)
Guillermo TellPues bien, resulta que tal como sostienen politólogos estadounidenses, cualquiera que sea el impacto electoral que tenga el asesinato de Osama bin Laden, la suerte de Obama en las urnas, dependerá de dos cosas: el precio de la gasolina y el empleo. Y el oportuno discurso antiterrorista no pasará de retórica ocasional, porque mientras se pueda ir sobre cuatros ruedas al trabajo, a la escuela y hasta la compra de la semana, lo demás termina careciendo de importancia.
Así se ha forjado un peculiar ideal de la sociedad de consumo, simbolizada en el auto, cuya satisfacción egoísta para conservar votos, reside en el centro de los empeños imperiales de apropiarse de las fuentes petroleras del mundo árabe y en los criminales proyectos agro combustibles que ya arrastran a otros países, a costa de las fuentes de alimentos en un planeta con hambrunas, y de la salud ambiental, ya demasiado deteriorada por la contaminación de carbonos.