La monarquía libia en el exilio está empezando a prepararse para intentar volver al trono. Los dos príncipes que aspiran a heredar el trono que perdió Idris I en 1969, han aludido estos días a la posibilidad de la restauración (Fuente: El País)
Guillermo TellMohamed al Senussi
De todo le ha caído a Libia en estas horas difíciles, cuando lo que más necesita es que se respete el derecho soberano de su pueblo a determinar sin violencia los cambios internos que prefiera, incluido el de sus gobernantes. Por el contrario buques de guerra de la OTAN listos para una invasión militar merodean sus aguas territoriales, mientras la Casa Blanca interviene descaradamente y ordena a la ONU la imposición de sanciones, al tiempo que los tiburones mediáticos, faltando a la objetividad más elemental, reciclan campañas satanizadoras.
Ahora acaba de introducirse el toque rancio que faltaba con la entrada en juego de dos olvidados y olvidadizos aristócratas que han comenzado a disputarse el trono de aquella desaparecida monarquía en 1969 que entregó mansamente los recursos petroleros de Libia a las feroces transnacionales energéticas, Mohamed al Senussi, quien reside en Londres, e Idris Al Senussi, casado con una dama española que chorrea litros de sangre azul, son los protagonistas de la puja por el retorno del entreguismo, que tan bien le acomodan a los centros de poder hegemónico.
Compitiendo en lenguajes sibilinos, cada cual se ofrece como mejor postor, para contribuir, dicen, a la solución de la crisis libia, pero bajo la fórmula de la vuelta a la tuerca, y bien apretada por cierto, ya se sabe por quienes.