Fatiga de egoistas

La ONU ha reconocido este martes que las necesidades humanitarias en Pakistán ya son mayores que en Haití y pide a los donantes que cambien las promesas por cheques, ya que sólo una pequeña porción de los seis millones de paquistaníes que necesitan desesperadamente alimentos y agua potable han recibido algún tipo de ayuda. (Fuente: Reuters/EP )
Guillermo Tell

Harto ya, como a toda persona sensible le ocurre, de tantas promesas incumplidas frente a las calamidades naturales que causan más estragos entre los pobres, el director regional para Asia de la UNICEF, Daniel Toole, emitió un grito de alarma. "Tenemos un país que sufre diarrea acuosa endémica, cólera endémica, infecciones de las vías respiratorias superiores endémicas, y tenemos las condiciones para que se produzcan nuevos problemas", advirtió tras recordar que más de 3,5 millones de niños podrían estar en peligro.

Otros, justificadores del egoísmo indiferente, prefieren escribir que Naciones Unidas lucha por combatir "la fatiga de los donantes", un retorcido eufemismo para liberar de responsabilidades a los sempiternos acumuladores de fortunas a expensas de una enorme masa de depauperados y desprotegidos por todo el orbe. ¿Fatigados de qué? si todavía al cabo de meses del arrasador sismo en Haití, este país permanece aguardando por la concreción de promesas y compromisos de ayuda formulados a nombre de poderosos, más como operación mediática de relaciones públicas e influencia política que por genuina generosidad humanitaria.