Sataniza o paga un precio

La cadena de televisión CNN despidió a una de sus periodistas especializadas en Oriente Medio, Octavia Nasr, por haber expresado en la red social Twitter su admiración por el fallecido ayatolá Mohamed Husein Fadlala, relacionado con el movimiento radical islámico Hizbulá. (Fuente: EFE)
Guillermo Tell

No hay nada como la vida misma para seguir poniendo en duda las proclamadas democracia y libertad de opinión del periodismo en Estados Unidos.  Poco importó la demostrada profesionalidad de la periodista echada a la calle, ni los premios obtenidos, entre los que figura el CNN WORLD REPORT en 2003, a lo largo de 25 años como especialista en temas del Oriente medio.

Bastó sólo que en una red social  tratara con respeto, a su muerte,  a la figura del líder islámico, considerado como guía espiritual de los libaneses en su enfrentamiento a la ocupación israelí en el sur de Líbano durante más de tres lustros, y a las continuas incursiones aéreas del Estado sionista en el país árabe.

Tal vez el desliz de Nasr consistió en dejar de repasar la larga lista de personalidades que se deben satanizar, sin réplica ni juicio, para ajustarse al mundo construido por las cadenas mediáticas, al pensamiento único que dictan los centros de poder.