
Foto: Ricardo López Hevia.
No era más talentoso que Pacheco, ni tenía el poder de Oscar Macías. No lo acompañaban el arte de Padilla ni las aptitudes ofensivas de Danel Castro y Alexander Ramos. Era, eso sí, un pelotero de todos los días, sacrificado como el que más, perseverante hasta el delirio. Y así se abrió camino, y así se convirtió en el camarero con más Carreras Producidas en las Series Nacionales.
Usted lo sabe: estoy hablándole de Enrique Díaz, el líder histórico cubano en anotadas, hits, triples y robos de base. Un atleta que defendió el segundo saco de Metropolitanos e Industriales durante 26 campañas, y que al final recibió el premio de la consistencia, ese que solo obtienen los que aman el béisbol por encima de todas (casi todas) las cosas.
Nadie en su posición produjo más carreras que él, aunque no consiguió sacar la diferencia enorme que lograron Rolando Meriño y Antonio Muñoz entre los catchers e inicialistas, respectivamente. Y ello se debió, sencillamente, a que su escolta en la clasificación no es otro que el Capitán de Capitanes.
Pacheco no disponía de la velocidad de piernas de Enriquito, y por eso debió fijar sus números a golpe de muñecas. Como el tercero en la clasificación, Oscar Macías, que tenía un poder espeluznante. E incluso el cuarto, el infortunado y memorable Juan Padilla, oportunísimo con el madero y virtuoso con el guante.
Luego, en dura porfía, anclan por este orden el camagüeyano Sergio Quesada, el tunero Danel Castro y el pinero Alexander Ramos. Octavo es el pinareño Yobal Dueñas, y cierran la decena de privilegio el avileño Mario Vega y el espirituano Miguel Rojas.
Disfrute la estadística de Benigno Daquinta...

Nota: Las estadísticas no incluyen la presente Serie Nacional.