Entrevista al Dr. Jesús Guanche Pérez, reconocido antropólogo cubano
J.G.- Hace poco planteé en la revista Temas, en el texto titulado Cuba en Venezuela: orichas en la red, que la Iglesia católica en el caso cubano, por suerte, ha asumido una actitud, al menos de reconocimiento, y es algo importante porque el año pasado se realizó un taller sobre sincretismo, evento que nunca antes había tenido lugar. En la revista Catauro no. 20 que publica semestralmente la Fundación Fernando Ortiz y que presentamos el 6 de julio de 2010 hay una reseña de ese Taller, así como en el sitio Web Archivocubano, de Roma. Pienso que es un paso muy importante de la Iglesia católica cubana como reconocimiento a la diversidad, sobre todo si se compara con un artículo que publicó hace unos años Palabra Nueva donde ni siquiera eran reconocidas como «sectas». Es un paso importante, es un acto de madurez y de comprensión de muchos sacerdotes sinceros al estimularse por estudiar estas expresiones populares, por la concurrencia múltiple que tienen santeras, santeros y babalawos a las iglesias, para determinado tipo de actividad religiosa.
Considero hoy día para el caso cubano, que sería una lamentable ingenuidad pensar en el fenómeno de la Santería cubana o Regla de Ocha como si fuera sólo de origen yoruba, esto es una torpeza intelectiva, porque muchos saben que se ha enriquecido con múltiples formas de sabiduría popular y diversos elementos concurrentes en la actualidad. Estamos ante un fenómeno altamente dinámico, que de hecho ha tenido variaciones y las tendrá en cada uno de los lugares del país y, por supuesto, va a tener variaciones en cada uno de los lugares donde se internacionalice.
Tuve, por ejemplo, el privilegio de estar en Sorte, es decir, en la «Meca» del culto a María Lionza, en San Felipe de Yaracuy, Venezuela, y también allí te encuentras santeros, paleros, ya muy vinculados con toda la mitología tradicional venezolana. La propia Corte africana de María Lionza son los orichas y sus pares sincréticos del catolicismo según reflejan las estampillas con ambas denominaciones y sus oraciones.
Como ves es un fenómeno en expansión, comparable por su capacidad de diseminación, al Vodú haitiano, al Rastafari jamaicano, que incluso, se ha expandido mucho más que el Candomblé y el Umbanda (estos últimos se conocen más dentro de Brasil que en los países vecinos), pero el fenómeno de Ocha es descomunal, y no se ha expandido desde África como han querido hacer ver algunos estudiosos desde el norte, sino que se ha expandido a partir de Cuba. Cuba ha sido el motor de diseminación de estas expresiones religiosas, también hacia Europa y Asia.
Recientemente y con la autorización debida de mí amigo y colega Carlo Nobili bajé mucho material del sitio Web Archivocubano, de Roma, y preparé una versión bastante amplia en formato PDF de más de cien textos, y se convirtieron en una primera semilla de una biblioteca virtual sobre estudios afroamericanos. Esos temas afroamericanos tienen una carga grande de temáticas asociadas con la religiosidad, y lo hemos depositado con libre acceso en la Casa de África, de la Oficina del Historiador de la Ciudad y en el Museo de la Ruta del Esclavo (Castillo de San Severino, Matanzas) a partir de una ayuda tecnológica que hubo por parte de la UNICEF, y con la gestión del Ministerio de Cultura. Esto puede dar paso a un proceso de crecimiento y socialización de la información. Pero en Archivocubano están saliendo cosas muy interesantes, porque hay una concurrencia múltiple con puntos de vista diferentes, se están publicando autores reconocidos, tanto de Cuba como de otros países, y por supuesto, quien quiera contrastar observaciones diferentes en torno a un mismo fenómeno, ese puede ser un buen espacio.
Han salido informaciones recientes a partir de un voluminoso libro que coordinó el año pasado Aurelio Alonso sobre religiones en los espacios de América Latina, y que cuenta como es lógico, con información sobre las religiones afroamericanas y las pueden encontrar en el sitio Web de CLACSO, el Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales.
También hay cosas poco serias, por ejemplo, cuando monitoreé los sitios de Venezuela, ahí te encuentras lo que vale, como Casa de Santo, que trata no sólo de la labor prosélita, sino también de información a los practicantes, pero encuentras chateos que son prácticamente un circo romano, es decir, muy poco serio. Por supuesto, esto se ha dicho muchas veces, las personas que consultan Internet deben tener la suficiente capacidad intelectiva como para discernir entre lo útil y lo inútil, pues esto último existe en demasía. Pero, no podemos ser tan tontos como para demonizar a Internet y no pensar en la gran utilidad que tiene para la comunicación nacional e internacional. Recuerda que debemos combatir en la medida de lo posible el analfabetismo tecnológico.
Otro documento que puede resultar útil, es un estado de la cuestión del proyecto cubano de la Ruta del Esclavo 2005-2009 que acabo de entregar al sitio Web Archivocubano y al final se recoge una amplia bibliografía de autores cubanos y de otros países. Sin dejar de destacar la publicación que más se ha dedicado a este tema ha sido la revista Del Caribe, de la Casa del Caribe de Santiago de Cuba, para bien de sus primeros treinta años.
R.M.- ¿Hay un incremento de la religiosidad popular según su percepción?
J.G.- Sí. Hay estudios del Centro de Investigaciones Psicológicas y Sociológicas (CIPS) de Cuba que lo demuestran. Hace poco tuvo lugar un evento (del 3 al 8 de julio de este año) sobre religiosidad donde se trató en profundidad sobre el tema, lamentablemente montado sobre el Festival del Caribe. No es algo nuevo, es la propia historia de la humanidad, cuando las situaciones no son favorables, la religiosidad se dispara a todos los niveles.