Esto es Cuba y son palabras mayores

Foto: Archivo.

¿Qué pasa realmente en Cuba?

Hay muchos medios de comunicación, influencers de tres al cuarto que buscan monetizar su contenido, chismosos, turistas que han pisado la isla una vez en su vida, ingratos, decepcionados, desilusionados, gente con malas pulgas. Todo el mundo opina, todo el mundo sabe, todo el mundo cree poseer la razón que parece que te otorgan las comunicaciones digitales. Pero, la verdad, pocas veces se corresponde con las opiniones mayoritarias que suelen llegar a nuestro alcance de visión.

La forma mejor de contar la verdad es con dureza, aunque a veces pueda parecer cruel.

Cuba, este país, en el que resido, y algo de él puedo decir, vive una asfixia económica total. Una guerra. Que se implanta en el pueblo mediante restricciones energéticas impuestas por el gobierno de Estados Unidos. A este hecho le podemos llamar genocidio silencioso y manipulador. Sí, este último adjetivo porque se consigue que el genocidio se manipule comunicacionalmente, y nos aparezcan en internet cada vez que lo abrimos, reels de personas con títulos tales como "Así sobrevivo un día en Cuba". Sin más explicación que la necesidad, la carencia y la cocina con carbón.

Si lo lee mi tío el del pueblo, o mi amiga la italiana, se quedará en su imaginario lo mal que viven los cubanos, e incluso llegan a pensar que es porque su gobierno lo permite y lo consiente. Pero no, no es así. Este neocapitalismo comunicacional genera ignorantes, androides adormecidos que no se cuestionan ni la camisa que llevan puesta.

¿Por qué sucede todo esto y qué lleva consigo la guerra que enfrenta a diario el pueblo cubano frente a este genocidio?

Las restricciones energéticas hacen que se impidan la realización de miles de actividades en el país, empezando por lo más grave: intervenciones quirúrgicas. Se ven completamente restringidas las capacidades del país. Se paraliza la economía. Y esto se traduce en escasez, sacrificio y en los conocidos apagones.

Se deterioran los servicios y la vida de las personas al tener que vivir sin apenas energía eléctrica, sin agua, y sin combustible no sólo para moverse y transportarse, sino para cocinar.  De hecho, escasean los bienes y servicios y el aparato estatal no puede recuperar el dinero y tener un ciclo correcto del mismo. Es decir:

¿Cómo es esto?  Ante el bloqueo al sector estatal, la gente acude al sector privado y no va al sistema bancario nacional. No se aceptan transferencias, no hay efectivo en los cajeros... ¿Alguien piensa que esto se escapa de los planes macabros del bloqueo para debilitar al gobierno y su sistema bancario?

No tengo nada contra el sector privado, con el que he convivido y he estado en relación de dependencia toda mi vida. Es más, pienso que el mismo, en una sociedad revolucionaria, debe ponerse a merced del gobierno y ayudar, tener responsabilidad social e implementar la economía.  Un concepto parecido al que lleva Xi Jinping diciendo desde hace muchos años.

Pero, si seguimos pensando al respecto del dinero... ¿Dónde se queda?

Se queda en pasarelas exteriores al sistema bancario nacional y no regresa; dada la imposibilidad que tiene el estado cubano de adquirir bienes y servicios desde el exterior.

Pero ahora, con las nuevas y miserables sanciones del gobierno de Trump y sus buitres, se rompe el ciclo. Porque hay contenedores parados en los alrededores caribeños con destino a Cuba, con la imposición de no poder llegar. Se rompe el ciclo del servicio; porque ahora los trabajadores privados también se ven afectados. Empieza a imperar la ley de la oferta y la demanda, el libre mercado, y sube el aceite vegetal y los huevos.  Se paraliza y entorpece el flujo de alimentos. ¿Y la culpa es de Cuba?  El verdadero enemigo ya tenía y tiene todo esto calculado.

Por esto, y ante la creciente preocupación y ejecución del departamento de estado estadounidense por acentuar la situación de exterminio en Cuba, no ha quedado más remedio (siendo muy acorde a los tiempos que vivimos, obviando que quizás se podía haber hecho antes), el propiciar la inversión extranjera en todos los sectores en el territorio cubano.

¿Y por qué?

Porque necesitamos ayudar al socialismo, que como cualquier otro sistema aunque los analfabetos no lo entiendan: necesita comercio.

El bloqueo a Cuba lleva casi siete décadas perpetrándose. Y ha estado recrudecido en dependencia de la hostilidad de distintas administraciones desde Kennedy hasta Trump, hallado culpable por violación, y penosamente sin sanción. El presidente del país más poderoso del mundo resulta haber sido un violador, entre otros menesteres.

Para "perpetuar la perpetuidad" y daño nefasto del bloqueo, ahora se han erigido leyes nacionales en Estados Unidos, con un impacto directo en la soberanía de múltiples estados y en las libertades de las empresas y sistemas bancarios de todos los rincones del mundo.

En la actualidad, esta guerra unilateral, sobre todo en la última década, se ha convertido en una práctica diaria de un delito internacional de genocidio. Al afectar directamente e intencionadamente a una nación y a su pueblo, provocando, también a propósito, penurias incompatibles con la vida humana.

Hoy mismo en Cuba mueren niños, se dejan de tratar enfermedades terminales, se eleva la mortalidad entre los ciudadanos y se duplican a incluso multiplican muchos de estos indicadores.

Esta política de décadas de crimen pretende demostrar la capacidad de un sistema social, económico y político mediante la asfixia, y después de todo esto, que la opinión pública responsabilice de todo al gobierno cubano.

Y no podemos olvidar algo: el poder, si no está asociado al desarrollo y crecimiento, se desgasta, porque empieza a administrar la penuria.

La globalización del desarrollo tecnológico y el poder económico están cada vez más bajo la presión de Estados Unidos.  Y esta es una nueva característica que hace que las presiones de Estados Unidos aumenten su eficiencia frente a Cuba y otras naciones que no responden a sus intereses geopolíticos. Es decir, este nuevo mundo globalizado hace que las medidas contra naciones dignas, tengan más eficacia.

Y llegamos a un punto decisivo: la fatiga que se muestra en muchos estados por tener capacidades reales de defender su soberanía, plegándose de una u otra manera a los reclamos imperiales.

¿Y esto con respecto a Cuba, cómo se traduce?

Pues en que este genocidio solo puede y podrá existir por la capacidad - obligada o voluntaria- de la comunidad de naciones.

Será imprescindible revelarse contra esta nueva forma de opresión global, solamente con la unión de grandes y pequeñas naciones que hagan prevalecer los intereses de los pueblos. Es ahí donde la dignidad se convierte en un tesoro.

Porque si todas las naciones fueran medianamente dignas, definitivamente este bloqueo asesino no existiría. Pero hay presiones que muchos no están dispuestos a asumir por Cuba, sin tener en cuenta lo que Cuba ha hecho por ellos. De desagradecidos e ingratos está lleno el reino de los cielos.

Pero algo tienen todos claro, y los que no lo tienen, lo van teniendo:

Cuba no se va a rendir ante ninguna presión, incluso si este holocausto se endureciera más.

Este no es ningún otro país.

Esto es Cuba. Y son palabras mayores.