Todavía no eran las 8 de la mañana. Estábamos esperando el matutino de la escuela y conversábamos con un amiguito de segundo grado que siempre saluda a mi niño y juega con él. Muy humilde en su apariencia, pero con su uniforme correcto. Como Mario, parece un indiecito: piel quemada, pelo negro y muy lacio...Nos dice que es guantanamero y seguimos hablando de tablas de multiplicar, que anoche durmió bien porque tuvo corriente y que lo que más le gusta es la matemática y las efemérides, que está "escapao" en las fechas.
Animados por aquella chispa, le sacamos una calcomanía con la firma de Fidel, de las que hacen en el Centro, y se la dimos.
-¿Sabes quién es ese?. Miró la letra extrañado y con los hombros dijo el "no sé".
- Es Fidel. Es la firma de Fidel. Sabes quién es Fidel ?
- El Presidente, el Comandante! Y a mí sí que no hay quien me hable mal de él, porque yo sí me lo sé todo! Yo me sé la historia. Allá en mi escuela en Maisí todos los días hablábamos de eso y de Fidel, así que a mí nadie me puede decir nada malo de él.
-Muy bien. Pues ya tienes esa calcomanía para ponerla en tu puesto, en el mural, o donde quieras.Sabes que eres un niño muy especial?
Y se nos hizo un nudo en la garganta...
Esa es la semilla de Fidel que va germinando, aunque pase el tiempo....la que no necesita frases recitadas, sino ser agradecidos y consecuentes en acciones, para seguir creciendo a pesar de las tormentas.
No sé qué piensen ustedes pero, para mí, este es uno de los regalos más lindos a Fidel en el año su centenario.