El momento

Foto: Ricardo López Hevia.

El momento es de tener o no tener.

La Patria Cubana ha transitado por muchos momentos de crisis y también de bonanzas. Las bonanzas han permitido que millones sean hoy cultos y libres, tanto en la isla como en muchas partes del mundo.

Solo un puñado de nacidos en Cuba puede decir que no tiene deudas morales con su tierra y con lo que edificó su pueblo desde 1959. La inmensa mayoría, si hubiera podido nacer, no tendría otra alternativa que la de ser asalariados de una clase dominante de la que no logró nunca mucho respeto, ni libertad, ni igualdad, ni democracia, ni oportunidad, ni solidaridad. Y esa clase seguiría estando sustentada en poderes equivalentes, muchas veces racistas y corruptos, en el país norteño con el que nacimos asociados, querámoslo o no.

Cuando se tiene la desgracia de escuchar a muchos de los “influencers” del odio contra Cuba se siente vergüenza ajena. Seguramente estudiaron en una escuela gratuita donde se les proporcionó todo, con todos los derechos. Gozaron de una protección de salud envidiable en cualquier parte del mundo, costeada por el pueblo de Cuba, que los condujo a una adultez robusta. Siempre se sintieron libres en su tierra aunque les convenga renegar de ello. Pero otros intereses, mucho más egoístas, les hicieron usar las capacidades intelectuales que lograron para propagar las peores intenciones, el odio y la mentira tecnológicamente calculada para con sus conciudadanos en su Patria.

Han sido eficientes en la propagación del odio. Logran que muchos honestos en Cuba y en el extranjero lleguen a pensar que cuando el país más poderoso del mundo ridículamente declara a una pequeña isla cercana como una amenaza para su seguridad, es mejor cuestionar a los que viven y conducen la supervivencia de su Patria en lugar de enfrentar a los que la agreden.

El momento es de que todos los cubanos, piensen como piensen, seamos uno frente a una agresión tan brutal como que pretende que nos muramos de hambre y enfermedades si no entregamos el país. Las diferencias, las diversidades de puntos de vista y de creencias deberían ser aparcadas y postergadas para cuando la Patria no esté agredida.

Es el momento de evitar la agresión, de mostrar sentido nacional, se viva donde se viva y como se viva.

Es el momento de salvar la nación cubana para los cubanos, que si sabemos muy bien como hacer las cosas cuando abrimos nuestro corazón y nos hermanamos. Somos diversos en lo biológico y en lo social. Nos une este pequeño pedazo de tierra que ha visto nuestras alegrías y nuestras penas. Y las alegrías y la dignidad siempre han sido mucho mayores que las penas. No podemos entregarlo.

El odio y la división solo favorecen la destrucción y la sumisión. Unirse es la palabra de orden, como nos dijera el más grande de los cubanos, para salvar la Patria.