El debate en las redes sociales digitales es mucho más de lo que suponemos

Foto creada con Inteligencia Artificial.

Motivado por la breve reflexión de nuestro primer secretario en una de sus intervenciones en el reciente Pleno del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, compartiré con los cubadebatientes y más allá, lo que a mi juicio entraña el debate en las redes sociales digitales, en estos tiempos.

No voy a ser muy extenso. Está demostrado que la extensión de lo que se publica es inversamente proporcional a la cantidad de lectores que llega hasta el final de lo publicado.

Hace varios años me publicaron en dos partes en Cubadebate, lo que escribí sobre lo que acarreaba estar en la entonces plataforma digital Twitter hoy X.

Desde entonces muchas cosas han cambiado, propio del ritmo de los cambios de las tecnologías de la informática y las comunicaciones, de la información y la comunicación. Lo que he denominado “TICxTIC” o TIC2.

Comienzo con un 3x3. Tres preguntas y tres hipótesis.

¿Por qué alguien decide dejar de ver las publicaciones de una persona natural en Facebook, durante  algún tiempo; o decide bloquearlo definitivamente?

La decisión de bloquear por un tiempo o definitivamente a una persona tiene varias hipótesis.

  1. Porque no te merece respeto esa persona
  2. Porque no te merece respeto lo que dice
  3. Porque no te interesa entrar en un debate en ese asunto

¿Por qué en un debate dentro de una publicación de carácter político o ideológico, las opiniones se parcializan tanto?

Las tres hipótesis:

  1. Porque ya existe un público que un autor ha logrado fidelizar
  2. Porque el autor tiene bloqueado a quienes generalmente lo adversan e incluso lo anatematizan
  3. Porque algunos no tienen interés o suficientes conocimientos para entrar en el debate.

¿Por qué existen tantos identificadores ilegítimos o indescifrable en esos debates?

  1. Porque les falta valor para que sepan quienes son
  2. Porque buscan explorar el terreno y después decidir
  3. Porque sienten temor a ser cuestionados y hasta víctima de represalias

Tengo otras preguntas que hacer, y podría incorporar otras hipótesis, pero por ahora las dejo en estas tres.

Casi nada de lo anterior se puede analizar sin tener en cuenta las características de la plataforma digital y de los que gobiernan su gestión, de los que tienen capacidad de censurar. Hay que pensar más allá de los algoritmos, con o sin inteligencia artificial.

Reitero mis apreciaciones y sobre todo mi proceder.

No es lo mismo conversar cara a cara sin pantalla por el medio, que hacerlo a distancia y con los avatares de la comunicación digital.

Las redes sociales digitales no son buenas o malas por su naturaleza, sino por la intención de su uso y el modo de usarlas.

Los elogios sinceros se agradecen; los otros puntos de vista se necesitan y las opiniones contrarias respetuosas son indispensables.

Hay que aprender a distinguir cuándo callar es la mejor respuesta, de cuándo callar otorga o demuestra pobreza en la capacidad de razonar, de opinar.

Cuando un diálogo culto se torna en debate irrespetuoso e inculto, se inicia un camino de involución humana.

Cuando se intenta anteponer la razón de la fuerza a la fuerza de la razón, se torna en barro el milagro.

Si la mentira tiene patas cortas; la ofensa para defender una opinión demerita y enturbia el entendimiento.

El afirmar que algo no nos gusta, no lleva necesariamente una explicación; pero afirmar que algo es malo, o que alguien es malo en lo que hace, debe ser explicado.

Cuando se produce un debate candente entre personas que se aprecian, es preferible dejar que el lodo se seque, para que el viento se lleve el polvo, y así evitar que se arme un lodazal.

Es preferible preguntar antes de juzgar a tu interlocutor. Una aclaración a tiempo puede evitar el inicio de una discusión de consecuencias impredecibles.

La utilización de la vía directa con el autor de una publicación o de alguien que escribió una opinión sustanciosa, suele ser efectiva y útil a l debate.

Existen personas que no le conceden importancia a escribir y hablar con la menor cantidad de manchas posibles; pero existen manchas que pueden corromper las ideas o son demasiado feas.

Sé que algunos debates no son ejercicios puramente científicos, lo que no quiere decir que se descuide el método científico y sus derivaciones.

También sé que existen otras causas que conspiran con la participación en las redes sociales digitales, pero he preferido enfocarme en las que dependen más directamente de nosotros.

Quedo en la mejor disposición de aclarar o abundar en lo dicho; y por supuesto en modificar lo que el intercambio de opiniones lo haga pertinente.