La ciencia cubana tiene ahora responsabilidades nuevas

Fachada del Centro de Inmunología Molecular (CIM), en La Habana, Cuba, el 13 de mayo de 2020. ACN FOTO/Omara GARCÍA MEDEROS

Palabras en el acto por el aniversario 30 del Centro de Inmunología Molecular, Palacio de Convenciones de La Habana, 13 de diciembre de 2024.

 

Cuando me invitaron a hablar en este acto en nombre de los Fundadores, vino a mi mente una obra de Shakespeare de 1611 donde uno de los personajes dice: EL PASADO ES UN PRÓLOGO.

Vamos entonces a utilizar los minutos que tengo aquí para comentar con ustedes cómo el pasado del CIM prefigura (como prólogo) el futuro del CIM.

De los resultados del CIM en 30 años se ha hablado mucho en estos días: Ojito, Kalet y Suyen los explicaron muy bien en la Mesa Redonda Informativa de la semana pasada.

Los jóvenes que están aquí los conocen. Lo que quizás no todos conozcan es en qué condiciones se obtuvieron esos resultados.

Cuando se inauguró por el Comandante en Jefe en 1994 la sede actual y definitiva del CIM (cuyos 30 años estamos celebrando hoy):

Lo que sí teníamos era el compromiso sólido con la defensa de Cuba, de la Revolución y del Socialismo, y el estímulo constante y retador de Fidel.

Y así se obtuvieron los resultados de estos 30 años.

Centro de Inmunología Molecular, 5 de diciembre de 1994. Foto: Jorge Valiente/ Archivo.

Ahora ustedes, los continuadores, tienen que construir los próximos 30 años, pero en un contexto diferente  (siempre es diferente: El pasado es prólogo, pero no es copia).

Ahora:

Los retos son mayores y diferentes,  pero también ustedes tienen, además de la convicción de que Sí se puede, ustedes tienen LA EVIDENCIA de que SI SE PUDO, evidencia que no teníamos todavía en el 94,  y la experiencia acumulada en estas tres décadas, que no está en ningún documento escrito, ni en la mente de ningún científico individual, sino que esta embebida en los conocimientos y los valores de cientos de trabajadores y en su cultura de actuación colectiva.

La ciencia cubana tiene ahora responsabilidades nuevas.

Son las fuerzas productivas técnicamente avanzadas las que hacen inviable que sea el mercado la forma principal de las relaciones entre las personas. Hacer ciencia, en Cuba, es también defender el Socialismo.

Cuba no puede aspirar a una inserción en la economía mundial a través de la exportación de recursos naturales porque no los tenemos. Tampoco somos un país de grandes dimensiones, con una demanda interna grande que funcione como atractor de desarrollo industrial. Nuestra inserción soberana en la economía mundial tendrá que ocurrir por los caminos de la ciencia, la tecnología y la innovación.

En la trayectoria histórica de la Nación Cubana la ciencia nunca fue un lujo: Fue un combatiente. Eso nos dijo José Martí desde el siglo XIX y para el siglo XXI: “La razón, si quiere guiar, tiene que entrar en la caballería”.

El Itolizumab es una molécula que se desarrolló en el Centro de Inmunología Molecular (CIM) para el tratamiento de linfomas y leucemias, y que se emplea en el tratamiento de la COVID-19. Foto: Cortesía del CIM/Granma.

Compañeros:

Las ideas que , a nombre de los fundadores del CIM aquí presentes, y los que ya no están, en este 30 aniversario, me atrevo a decirle a los jóvenes continuadores son estas:

  1. PODEMOS. La experiencia de estos años nos enseñó que podemos hacer cosas más grandes que las que nosotros mismos nos imaginamos. Nadie de nosotros hubiese imaginado en aquel año 1994, en el fondo del período especial, cuando apenas habíamos producido los primeros gramos de anticuerpos, en frascos de cultivo de algunos mililitros, y habíamos hecho ventas en el exterior por apenas $ 100 000 usd, que estaríamos hoy hablando de exportaciones acumuladas de más de 1000 millones, a decenas de países, de fábricas en varios países, de producciones de millones de bulbos, de más de 100 000 pacientes cubanos que han utilizado nuestros productos.

Esta idea pudiera generar satisfacción (y eso pudiera quizás sea justo), pero mejor es que nos estimule ha hacernos la pregunta : ¿Qué más podemos hacer que ni siquiera nos imaginamos hoy? Las metas que los jóvenes se planteen a si mismos tienen que ser altas, muy altas, colosales, y no le tengamos miedo a eso.

  1. Lograr grandes metas requiere CONSAGRACIÓN AL TRABAJO Y AL ESTUDIO. Consagración real, de muchas horas, muchos días.  La consagración no ha sido nunca en el CIM una meta, ni una imposición administrativa: Ha sido una expresión de ETICA, derivada de la capacidad de asumir deberes, y del ejemplo de los dirigentes. Hay que hacer de nuestras tareas diarias, no un medio de vida, sino un sentido de la vida.
  1. Hay que hacer CIENCIA REAL, competitiva, con resultados de originalidad mundial. No hay sustituto para eso. No existe aquí la “media-ciencia”, ni la originalidad “en nuestras condiciones”. Necesitamos una industria innovadora y competitiva a escala mundial, a donde hay que llegar con resultados de nivel mundial. Es difícil, pero se puede hacer.
  1. Hacer buena ciencia es solamente LA MITAD DEL CAMINO. La otra mitad está en conectar la ciencia, con la producción, con el desarrollo del sistema de salud cubano, con las exportaciones, con la educación. Por eso, a pesar del origen científico-académico de muchos de nosotros, en el CIM no nos gusta mucho que nos llamen “un centro científico”. Somos una operación industrial de alta tecnología, basada en la ciencia. Eso es otra cosa. Conectar la ciencia con la economía significa ante todo, conectarla con la Empresa Estatal Socialista. Ella es la expresión concreta de la propiedad social sobre los medios de producción y de la distribución en función del trabajo. Es la que garantiza la justicia social.
  1. Y por último, para que después en la vida real lo pongamos de primero en la lista: SOMOS PARTE DE LA REVOLUCIÓN. Trabajamos para hacer emerger la maravilla de la creatividad científica y de la industria de alta tecnología, eso es cierto, y es bueno, pero trabajamos también para hacerlo desde Cuba, para defender el derecho de Cuba soberana a insertarse en el mundo y en la economía tecnológica del futuro; y trabajamos también para hacerlo desde el Socialismo.

En lo que atañe a los fundadores, en cuyo nombre estoy hablando aquí hoy , los que ya acumulamos algunos kilómetros recorridos en ese camino, con la mochila cargada de experiencias creadoras que refuerzan las certezas y validan los propósitos, y también cargada de errores que nos hacen reflexionar y seguir aprendiendo, la palabra de orden es “HAY QUE CONTINUAR”, trasmitir lo aprendido, apoyar la labor de los jóvenes, y pedirles con humildad un puesto junto a ellos en la trinchera.

Muchas gracias.