Un segundo desplome de la edificación, mientras laboraba en el lugar, la sepultó bajo los escombros, pero no pudo enterrar el cariño y el respeto de sus compañeros y de quienes, tristemente solo hoy, la conocemos mejor.
Era la única mujer en el país graduada de Rescate y Salvamento, la única ascendida a Primer técnico de rescate. Supongo que tenía un corazón demasiado grande para quedarse en casa mientras hubiera alguien en peligro.
A los 16 se enroló como bombera voluntaria. Incluso sentía pasión por escalar y bucear, dos técnicas de mucho riesgo. Nadie crea que lo suyo era temeridad; ella misma impartía clases de técnicas de rescate y salvamento en la Escuela Nacional de Bomberos, para enseñar a cuidarse a quienes debían arriesgar la vida una y otra vez.
Sin embargo, un bombero es alguien que desafía imposibles… y no siempre se gana. ¡Honor a su valentía! Yoandra Suárez López, la hija de una tierra de valientes como Artemisa, había cumplido 40 años… y ahora se ganó la eternidad.